En la biblioteca de Llanrwst, al norte de Gales, están acostumbrados a los retrasos. Pero ninguno como este. Peter O'Sullivan entró en junio de este año con dos libros bajo el brazo y una historia familiar extraordinaria: habían pertenecido a su abuelo, Walter Griffith Owen, quien los había tomado prestados en 1910 y nunca los devolvió. 116 años después, finalmente volvieron a su estante.

Los títulos son dos clásicos de la literatura inglesa: El paraíso perdido, de John Milton, y El rey Lear, de William Shakespeare. Según los sellos, ambas ediciones datan de 1884 y fueron donadas originalmente a la Biblioteca Pública y Sala de Lectura de Llanrwst por el industrial británico Benjamin Armitage en la década de 1890, según publicó el medio británico Daily Mail.

Owen era entonces un adolescente y un ávido lector. En la primera página de los ejemplares todavía se lee la advertencia de la época: “Este libro se presta por una semana. Si se necesitara para una segunda semana, se deberá solicitar al conserje. La tarifa es de un penique por semana”.

Si la biblioteca hubiera aplicado el reglamento al pie de la letra, la deuda del joven Walter ascendería a 6.032 peniques, equivalentes a algo más de 50 mil pesos argentinos al tipo de cambio actual.

El motivo del retraso se remonta a la historia del propio Walter Owen. Tras llevarse los libros a su casa, donde su familia los conservó a buen recaudo durante más de un siglo, Owen se ofreció como voluntario en la Primera Guerra Mundial y más tarde sirvió en Mulberry Harbour, en Conwy, durante la Segunda Guerra Mundial.

“El señor O'Sullivan fue muy amable al acordarse de devolver los libros cuando los encontró. Se encuentran en excelente estado y esperamos exhibirlos próximamente como parte de nuestra exposición sobre patrimonio cultural”, dijo Medi Ashton, directora de la biblioteca de Llanrwst.

A Peter O'Sullivan no le cobraron ni un penique de multa. En cambio, el personal no ocultó su emoción: le pidieron una foto y lo hicieron parte de la historia viva de la institución.

La devolución tuvo un efecto inesperado. El Servicio de Archivos de Conwy inició una investigación sobre la historia bibliotecaria de la ciudad y descubrió que, desde 1876, Llanrwst tuvo 10 ubicaciones diferentes para sus salas de lectura y bibliotecas. “Nos encantó darles la bienvenida. Esto enriquecerá las sesiones que organizamos en la biblioteca para las escuelas locales sobre la historia y el patrimonio de Llanrwst”, agregaron desde las bibliotecas de Conwy.