La Nasa intentará una maniobra sin precedentes este miércoles 1 de julio: rescatar al Observatorio Swift de Neil Gehrels antes de que se desintegre en la atmósfera. La misión Swift Boost despegará no antes de las 5:43 a. m. EDT (09:43 GMT) desde el atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall, tras ser aplazada un día por condiciones meteorológicas adversas.

La misión Swift Boost usará el satélite robótico LINK para elevar la órbita del observatorio de 500 millones de dólares. El lanzamiento se había postergado un día por mal tiempo y será clave para extender la vida útil de la nave que estudia explosiones de rayos gamma desde 2004.

El rescate estará a cargo del satélite LINK, construido por la empresa Katalyst Space Technologies. LINK viajará a bordo del histórico cohete Pegasus, que realizará así su vuelo número 46 y final. El Pegasus será lanzado desde el avión L-1011 Stargazer de Northrop Grumman a 12.000 metros de altura. Cinco segundos después de la separación, encenderá sus tres etapas de combustible sólido para alcanzar la órbita en 10 minutos.

Swift fue lanzado en noviembre de 2004 y, pese a sus 20 años, sigue aportando datos clave sobre explosiones de rayos gamma. Sin embargo, la actividad solar reciente aumentó la resistencia atmosférica y su órbita comenzó a descender peligrosamente. El observatorio no fue diseñado para recibir mantenimiento ni tiene propulsores propios para elevarse.

LINK mide 1,5 metros y cuenta con tres brazos robóticos para capturar a Swift, de casi 4 metros de alto. Tras 2 a 3 semanas de observación para elegir el punto de acoplamiento, activará propulsores iónicos suaves que elevarán gradualmente la nave hasta su altitud original de 600 km. El proceso tomará varios meses.

Esta será la primera vez que una nave privada intente capturar un satélite del gobierno estadounidense. La Nasa seleccionó a Katalyst en septiembre de 2025 y, con menos de un año de desarrollo, la misión costó solo 30 millones de dólares.

“Este enfoque audaz extiende la vida científica de Swift y es más económico que reemplazar sus capacidades únicas”, señaló la Nasa. Si la operación tiene éxito, el observatorio podría funcionar varios años más.

El Pegasus, que debutó en 1990, se despide con esta misión. Su capacidad de lanzamiento aéreo le permitió alcanzar la órbita de baja inclinación de Swift, de 20,6 grados, una trayectoria difícil para otros cohetes.