El martes pasado, una mancha solar orientada hacia la Tierra emitió una andanada de potentes llamaradas y eyectó en esa dirección una masa coronal (CME). Modelos de la Nasa proyectaron la llegada de la CME entre las 6 y las 7 de la mañana (horario este; es decir, entre las 7 y las 8 en horario de Argentina) de este viernes 28 de agosto, en coincidencia con una corriente de viento solar de alta velocidad prevista desde este mismo jueves.
El martes pasado el Sol desató una potente llamarada solar de magnitud 6,9 desde una mancha solar orientada hacia la Tierra, con lanzamiento de una eyección de masa coronal al espacio. La Tierra quedó en la línea de fuego potencial del fenómeno.
De acuerdo con SpaceWeatherLive, la llamarada solar M6.98 surgió de la región activa de manchas solares 4513 y alcanzó su punto máximo a las 6 am. EDT (10 GMT) del 25 de agosto. La región 4513 se mostró particularmente activa durante las 24 horas previas, con emisión de una serie de llamaradas solares, incluidas cinco potentes erupciones de clase M.
Las erupciones solares se clasificaron según su intensidad en cinco categorías: A, B, C, M y X. Cada categoría resultó diez veces más potente que la anterior. Las erupciones de categoría M constituyeron la segunda categoría más intensa, por debajo de las erupciones de categoría X, las más potentes del sistema de clasificación.
La erupción provocó un apagón radiofónico moderado (R2) en la cara iluminada de la Tierra, con afectación a las comunicaciones de radio de alta frecuencia en partes de África, Europa y el Ártico.
Los primeros modelos indicaron que la Tierra recibiría un posible impacto tangencial de la eyección de masa coronal el viernes 28 de agosto. Según el observador de auroras boreales Jure Atanackov, el modelo de la Nasa predijo que la CME alcanzará la Tierra entre las 6:00 y las 7:00 de la mañana, hora del este de Estados Unidos (10:00-11:00 GMT), con una incertidumbre de aproximadamente siete horas.
Atanackov describió la eyección de masa coronal como de movimiento lento y manifestó una expectativa moderada respecto de ese encuentro tangencial. Un segundo factor del clima espacial sumó interés para los cazadores de auroras.
Según el Centro de Análisis de Datos de Influencias Solares (SIDC), una corriente de viento solar de alta velocidad proveniente de un agujero coronal de polaridad positiva comenzó a influir en la Tierra a partir del 26 de agosto. El SIDC pronosticó condiciones geomagnéticas inestables a activas, con posibilidad de tormentas menores con la llegada del viento solar de alta velocidad.
La coincidencia de la llegada de la eyección de masa coronal tangencial con la corriente de viento solar de alta velocidad permitió que ambas influencias actuaran de manera conjunta para incrementar la actividad geomagnética y potenciar la actividad auroral.