La Nasa dio un paso clave hacia Marte. En febrero, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en California, ingenieros encendieron por primera vez en años un propulsor magnetoplasmodinámico (MPD) alimentado con vapor de litio metálico. Es la primera vez en años que Estados Unidos enciende un motor electromagnético que usa vapor de litio y superó los 120 kilovatios.

Según comunicó la página oficial de la Nsa, durante cinco pruebas el motor alcanzó hasta 120 kilovatios, más de 25 veces la potencia de los propulsores eléctricos de la misión Psyche, los más potentes usados hasta hoy por la agencia. El electrodo central de tungsteno superó los 2.800 °C y emitió una intensa columna roja dentro de la cámara de vacío de 8 metros.

A diferencia de los cohetes químicos, la propulsión eléctrica usa hasta 90% menos propelente. Los motores MPD generan empuje al acelerar plasma de litio con campos electromagnéticos, logrando una fuerza baja pero constante que puede llevar naves a más de 124.000 mph en el vacío. “El buen desempeño del propulsor demuestra un progreso real hacia el envío de un astronauta estadounidense al Planeta Rojo”, afirmó el administrador de la NASA, Jared Isaacman.

El objetivo del equipo es escalar a entre 500 kilovatios y 1 megavatio por propulsor. Una misión tripulada a Marte necesitaría de 2 a 4 megavatios, usando varios motores MPD que funcionen más de 23.000 horas. Combinados con energía nuclear, podrían reducir la masa de lanzamiento y acortar los tiempos de viaje.

El proyecto, liderado por el JPL junto a la Universidad de Princeton y el Centro Glenn de la NASA, forma parte del programa de Propulsión Nuclear Espacial y es financiado por la Dirección de Misiones de Tecnología Espacial. Los datos de esta prueba definirán la próxima serie de ensayos.