El director provincial de Investigación Criminal, Rolando Galfrascoli, explicó cómo la ciudad de Frontera, ubicada en el límite oeste de la provincia de Santa Fe, pasó de ser uno de los territorios más castigados por el delito a una localidad pacificada. El funcionario brindó detalles sobre la relevancia de la zona en el mapa criminal, advirtió sobre los “bombardeos” de estupefacientes en la región y remarcó el trabajo conjunto para desarticular el microtráfico y abordar el consumo problemático en una comunidad que, según definió, cuenta con instituciones fuertes.
Al ser consultado en Radiópolis (Radio 2), sobre los motivos que llevaron a una población de 10 mil habitantes a sufrir un gran deterioro de su tejido social, Galfrascoli indicó que "es un punto nodal en el tránsito de estupefacientes que tiene que ver con el ingreso fundamentalmente de cocaína desde el norte de la República Argentina hacia los grandes centros urbanos y fundamentalmente hacia los puertos con destino a la exportación". En ese sentido, puntualizó que la ubicación geográfica entre Córdoba y Santa Fe, junto a las rutas 34 y 19, facilitan el transporte y acopio de sustancias provenientes de países limítrofes.
La presencia de grandes organizaciones delictivas también dejó su marca en la región. El funcionario reconoció la histórica actuación de facciones locales y sus nexos con redes de mayor envergadura. "Históricamente, el clan Segovia, el clan Escalante, son distintas derivaciones de un mismo mundo narco", señaló el director, quien también confirmó vinculaciones pasadas con "el clan Los Monos". Sin embargo, aclaró que gran parte de estas estructuras fueron desarticuladas durante las gestiones provinciales recientes y que actualmente la atención está puesta sobre los grupos sucesores.
De la violencia extrema a la pacificación
La transformación de Frontera se evidencia en las cifras operativas recientes. Galfrascoli detalló que la localidad llegó a tener tasas alarmantes de criminalidad, pero destacó el impacto del plan de seguridad impulsado por el gobierno provincial junto al Ministerio Público de la Acusación y el municipio local. "Frontera llegó a tener casi 70 (homicidios cada 100 mil habitantes) en el año 2025 y si vamos para atrás, vamos a encontrar series parecidas", explicó, para luego contrastar con el presente: "Hoy tenemos una ciudad pacificada, 160 días sin homicidios, récord de derribo de búnkeres, récord de allanamientos".
El problema del abastecimiento a nivel minorista es otro de los ejes de intervención de la gestión provincial. Según describió el director de Investigación Criminal, personas de distintas ciudades de Córdoba y de la provincia de Santa Fe viajaban a la localidad para abastecerse. "Personas tomaban a Frontera como un lugar donde proveerse", afirmó el funcionario.
Consumo problemático e instituciones fuertes
Más allá del aspecto estrictamente punitivo, Galfrascoli subrayó que Frontera "es una ciudad apacible, es una ciudad con gente muy buena, es una ciudad con instituciones fuertes" que permitieron facilitar el despliegue territorial de las autoridades.
No obstante, reconoció el flagelo del consumo problemático subyacente. Explicó que la gran oferta existente responde a una demanda elevada, lo que constituye un desafío integral. “Si hay tanta cantidad de oferta es porque hay una gran cantidad de consumo y eso es un problema de salud pública que también la provincia de Santa Fe aborda", concluyó, enfatizando la necesidad de sostener políticas a largo plazo para mejorar la calidad de vida de los vecinos.
La modalidad de los bombardeos aéreos
Para evadir las investigaciones y los radares satelitales, las organizaciones criminales modificaron su logística. En lugar de utilizar pistas de aterrizaje clandestinas, ahora aprovechan las grandes extensiones rurales de la región para arrojar cargamentos desde el aire. "Ya no se da tanto el aterrizaje de avionetas. Hoy lo que se usa es el bombardeo en la gran extensión de campos de miles y miles y miles de hectáreas, a veces con un solo peón", describió el director de Investigación Criminal.
La operatoria consiste en un vuelo bajo o rasante para lanzar la mercancía, que luego es recogida por vehículos terrestres para continuar su ruta hacia los puertos. "Hace muy poquito tuvimos en la zona un bombardeo de cientos de kilos de cocaína que han sido arrojados para ser trasladados", agregó, precisando que la Justicia federal ya investiga este caso concreto.
A pesar de estas dinámicas complejas, el funcionario reiteró el objetivo de mantener el orden en la localidad: "Hay que trabajar y seguir laburando mucho en esto, una ciudad pacificada".