Una partera jubilada de 88 años que trabajó en el Hospital Roque Sáenz escuchó la acusación por separar a un beba recién nacida de su madre biológica y entregarla por dinero en 1970 en Rosario.

La acusada se llama Dolly Edith Viale de Garrido, y su nombre circula desde hace años en un circulo de personas que busca su identidad biológica en Rosario. La mujer se desempeñó en el área de neonatología en el Sáenz Peña, mayormente en la década del 70, y la investigación federal también alcanza el presunto accionar su hermana, Silvia.

La fiscal Soledad García le reprochó a Dolly un hecho de supresión de identidad, pero el caso no sería el único ya que hay denuncias bajo investigación de otras cinco víctimas, una de ellas Silvina Garrido, criada como hija de la propia imputada.

La imputación seguida a Dolly fue formulada en una audiencia celebrada el miércoles pasado en los tribunales federales de Rosario ante el juez Eduardo Rodrigues Da Cruz. 

Frente al magistrado, la partera octogeneria eligió no declarar.

Dolly se desempeñaba como partera en el Hospital Roque Sáenz Peña. “De manera sistemática entre 1968 y 1980 separaba bebés de sus madres biológicas y los entregaba por dinero. Hay al menos cinco víctimas, todas denunciaron tener suprimida su identidad”, afirmó la fiscal.

En 1970 la imputada habría confeccionado un certificado de nacimiento en el que consignó datos falsos sobre la filiación de una beba, esto es, haber certificado que dos personas ya fallecidas eran los padres biológicos de la niña, llamada Carmen Quiroga.

La fiscalía encuadró esta conducta en supresión y alteración del estado civil y de la identidad de un menor de diez años y falsedad ideológica de instrumento público.

Secretos que salen a la luz

La víctima, Carmen Quiroga, señaló que su madre de crianza le confesó, antes de fallecer, que su nacimiento real había ocurrido cerca del 27 de diciembre de 1969, pese a que la partida fue confeccionada el 9 de enero de 1970 y consignó como lugar de nacimiento el Roque Sáenz Peña.

Los detalles del caso publicados en fiscales.gob.ar señalan que Carmen tuvo una crianza signada por el silencio respecto de sus orígenes. 

Según relató, su papá era policía y había trabajado en la Jefatura de Rosario y en tareas de investigación privada, y utilizó esa posición para amenazar a vecinos y familiares con el objetivo de evitar que se conociera su origen.

Ese relato fue corroborado, según la investigación, por una tía de Carmen, quien manifestó que la familia había sido silenciada por las amenazas de este policía.

En relación con su madre biológica, Carmen pudo saber que se trataba de una joven que no podía hacerse cargo de su crianza y que, después de la entrega, las personas que la recibieron le pagaron un pasaje hacia una zona rural de Mar del Plata.

La denuncia que originó la investigación fue radicada ante la Unidad Fiscal Rosario el 15 de abril pasado. La mujer relató que durante años tuvo dudas acerca de su origen biológico y en 2012 decidió pedirle a su madre que se realizara un examen de ADN. El análisis realizado determinó que no existía vínculo biológico.

Carmen afirmó que su identidad fue suprimida por Dolly, a quien sus padres de crianza le pagaron para acceder a la entrega de la niña.

Para concretar la inscripción se insertaron declaraciones falsas en un instrumento público, donde la imputada certificó, en su carácter de partera, que el nacimiento había ocurrido en el Hospital Roque Sáenz Peña.

En la audiencia, la defensa planteó la prescripción de la acción penal, pero el juez Rodrigues Da Cruz la rechazó. 

El magistrado consideró que se trata de un delito continuado y sostuvo que sus efectos se mantienen mientras no se establezca la identidad de las víctimas. A pedido de la fiscalía, además, autorizó la extracción compulsiva de ADN de Dolly.

Orígenes a develar

“Soy un buscador de mi familia biológica: padre, madre, hermanos, tíos y primos. Fui entregado por la partera Dolly Viale de Garrido (famosa en zona sur de Rosario) a mi familia adoptiva que tenían una heladería en el barrio de Arroyito de Rosario”: mensajes como este, escrito por Roberto Fargioni, circulan en Facebook y en la web de Nuestra Primera Página, un portal para personas que buscan desentrañar su identidad biológica.

En los casos de Rosario, el nombre de Dolly se transformó en el hilo conductor de la búsqueda del origen biológico de al menos ocho personas.

Roberto Fargioni y Carmen son integrantes del “cardumen de buscadores de identidad” que busca echar luz sobre un derecho vital: conocer su origen biológico. Los demás son Silvina Garrido (hija adoptiva de Dolly), Sandra Solsona, Ángeles Camarasa y Andrés Gómez.

El accionar de la partera Silvia Viale también fue denunciado por Marina Andreani y Andrea Camusso, presuntas víctimas del mismo delito, señala un comunicado.

De acuerdo con el comunicado, hasta el momento son ocho denuncias que abarcan el período comprendido entre 1960 y 1980, momento en el cual ambas parteras desempeñaban labores en el Roque Sáenz Peña y en la casa de una de ellas, ubicada frente al Batallón 121 de Rosario, hoy sede de la Policía de Investigaciones.