La Sagrada Familia alcanzó este viernes su altura máxima de 172,5 metros y se consolidó como la iglesia más alta del mundo y el edificio más elevado de Barcelona. La emblemática basílica fue diseñada por el arquitecto catalán Antoni Gaudí.

El hito se concretó tras la instalación del brazo superior de la cruz de la Torre de Jesús, una pieza monumental de 17 metros de altura y 13,5 de anchura. Las maniobras demandaron la utilización de una grúa y la intervención de trabajadores suspendidos con arneses, mientras cientos de turistas se congregaban alrededor del templo para presenciar el momento.

La cruz fue fabricada en Alemania y cuenta con un recubrimiento de vidrio y cerámica blanca esmaltada, en línea con el deseo de Gaudí de que “pareciera de cristal”.

El diseño original establece que la altura máxima del templo no debe superar los 177 metros de la montaña de Montjuïc, respetando así el límite natural que el arquitecto consideraba “la obra de Dios”.

El próximo gran desafío será la finalización de la fachada de la Gloria, la principal entrada aún no construida. El proyecto contempla la construcción de una escalinata monumental y una plaza, cuya ejecución requeriría la demolición de varios edificios residenciales.

La ceremonia de inauguración de la Torre de Jesús está prevista para el 10 de junio, en coincidencia con el centenario de la muerte de Gaudí.