La razón de mortalidad materna en Argentina aumentó 37% en 2024, al pasar de 3,2 a 4,4 muertes cada 10.000 nacidos vivos, según datos del Ministerio de Salud que fueron publicados en enero de 2026. El incremento responde tanto a un aumento de las defunciones –183 frente a 147 en 2023– como a una fuerte caída de la natalidad.
La variación implica que las personas con capacidad de gestar tuvieron 1,37 veces más riesgo de morir por causas vinculadas al embarazo, el parto o el puerperio que el año anterior, en un escenario que además aleja al país de los compromisos asumidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Aunque el indicador se mantuvo relativamente estable durante dos décadas, los datos recientes empujan la tendencia al alza incluso si se excluyen los años de la pandemia. En paralelo, las muertes vinculadas a abortos sostienen una tendencia descendente desde 2015 y se redujeron a la mitad tras la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Alza de la mortalidad infantil
El empeoramiento coincide con un aumento de la mortalidad infantil. La tasa subió de 8 a 8,5 muertes cada 1.000 nacidos vivos en 2024 –el primer incremento desde 2002–, de acuerdo con el informe de Estadísticas Vitales citado por Chequeado.
Durante ese año murieron 3.513 menores de un año. Aunque el número es inferior al de 2023, especialistas explican que la baja se debe a la reducción de nacimientos y no a una mejora estructural del indicador.
Las principales causas del incremento fueron las afecciones del período perinatal y las malformaciones congénitas, mientras que distintos análisis advierten que el deterioro laboral y el desempleo podrían dificultar el acceso al sistema de salud y reducir los controles preventivos.
Muertes neonatales
El anuario oficial difundido por el Gobierno también detectó un aumento en la mortalidad materna y una caída abrupta de la natalidad, configurando un deterioro simultáneo en indicadores clave.
El principal aumento se registró en las muertes neonatales –las ocurridas durante el primer mes–, asociadas a nacimientos prematuros y malformaciones congénitas, algunas potencialmente tratables.
Un informe de la organización Soberanía Sanitaria vincula el fenómeno con la crisis económica y social, que deriva en el empeoramiento de las condiciones laborales y el alza del desempleo, factores que podrían estar reduciendo los controles de salud y desplazando la atención hacia situaciones de urgencia.
La entidad también advirtió que la precarización de las condiciones de vida podría obstaculizar los controles del embarazo necesarios para garantizar partos en condiciones adecuadas.
Desigualdad territorial
El aumento no fue homogéneo. Solo 9 de las 24 provincias lograron reducir la mortalidad infantil, mientras que en 15 se registraron subas, algunas superiores al 20%.
De acuerdo con Chequeado, Corrientes presentó la tasa más alta del país, con 14 muertes infantiles cada 1.000 nacidos vivos, seguida por Chaco (11,8) y La Rioja (11,7). En contraste, la Ciudad de Buenos Aires registró 4,9.
La mayor cantidad de casos de mortalidad infantil ocurrieron en la provincia de Buenos Aires (1.236, con una tasa de 8,4), seguida por Santa Fe (275, tasa de 8,2) y Córdoba (231, tasa de 6,8).