Tras 448 días de detención en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo aterrizó en la madrugada en el aeropuerto de Ezeiza, donde protagonizó un conmovedor reencuentro con sus seres queridos

Apenas descendió del avión, Gallo se fundió en un profundo abrazo con su madre, Griselda Heredia, y su esposa, María Alexandra Gómez, antes de tomar en brazos a su hijo, a quien no veía desde finales de 2024.

La liberación del uniformado se concretó luego de una serie de negociaciones paralelas que evitaron el contacto directo entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Nicolás Maduro. En este complejo esquema diplomático, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tuvo un rol clave como nexo, facilitando el traslado que permitió poner fin al cautiverio del gendarme.

En la terminal aérea, además de su familia, lo esperaba una comitiva oficial encabezada por el canciller Pablo Quirno y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva

También estuvo presente Patricia Bullrich, quien fue una de las principales figuras políticas en gestionar su liberación desde el inicio del conflicto.