Si bien estamos acostumbrados a las casualidades y a las anécdotas que se vuelven viral en redes sociales, hay algunas que parecen ficcionadas.
Una secuencia que empezó como una simple curiosidad en un comercio de Villa Gobernador Gálvez terminó convirtiéndose en un encuentro insólito.
Todo empezó cuando un joven estaba en su negocio en VGG y un detalle le llamó poderosamente la atención: un albañil que estaba en el lugar llevaba puesta una campera de egresados muy parecida a la que él uso en el último año de la secundaria, de acuerdo a lo que relató en un tuit con el usuario @felascocco.
Al mirar con más atención, se dio cuenta de que era el diseño exacto de su propia promoción, confeccionada hace ya casi una década.
Asombrado por la coincidencia, el comerciante decidió no quedarse con la duda y salió a charlar con el hombre que llevaba puesto el buzo en cuestión. Al preguntarle por el origen de la prenda, el trabajador le comentó que no tenía nada que ver con la escuela en cuestión, sino que la había encontrado tirada en la calle, en Rosario.
Intrigado por saber a cuál de sus antiguos compañeros le había pertenecido ese abrigo, el joven le pidió permiso para revisar los bordados personalizados que suelen tener estas prendas.
El resultado de la búsqueda fue, en sus propias palabras, "literalmente magia".
Al chequear el nombre grabado, el chico se dio cuenta de que la campera que el albañil se había cruzado por azar en la calle no era de un conocido, ni de un amigo de la secundaria: era, nada más y nada menos, que su propio buzo de egresados perdido.