La causa por el fallecimiento de Diego Armando Maradona sumó un nuevo capítulo de alta tensión en los tribunales, donde este jueves se reactivó el debate oral con la incorporación de declaraciones fundamentales para el expediente. La audiencia se inició con la sexta ampliación de la declaración indagatoria del neurocirujano Leopoldo Luque, a quien el tribunal debió fijarle pautas estrictas para su exposición debido a las reiteradas ocasiones en las que solicitó hacer uso de la palabra. El principal imputado argumentó que se ve obligado a “defenderse de todo porque lo acusan de todo”, escenario que provocó que Gianinna y Jana Maradona decidieran retirarse de la sala de audiencias para evitar escucharlo, tras los cruces escandalosos registrados la semana anterior. “El único que diría la verdad y me defendería sería Diego”, sostuvo.
Al tomar el micrófono, el médico buscó desvincularse de las imputaciones por supuestas fallas y negligencias en la asistencia médica brindada a Diego. El profesional hizo especial hincapié en que el Diez gozaba de plenas facultades mentales e intelectuales cuando abandonó la institución sanatorial, remarcando que el traslado a la casa de Tigre fue una determinación exclusiva del propio exfutbolista.
"Agradezco la posibilidad de declarar nuevamente y poder defenderme de toda acusación. El señor Maradona estaba lúcido al momento del alta. Era el mismo que plantó a Putin y al Papa. Se quería ir a su casa", manifestó Luque en el arranque de su declaración.
De igual manera, el neurocirujano rechazó de forma tajante las versiones que indicaban que él se había opuesto a que el ídolo fuera trasladado a un establecimiento de mayor complejidad médica. "Busquen en los chats y audios, es falso. Yo era la persona que más lo quería ayudar. Es fácil ponerse en mi contra por una foto", esgrimió en su descargo.
Asimismo, intentó restarle peso a los cuestionamientos sobre los controles clínicos y reveló un dato sobre el historial médico del exjugador, afirmando que Diego Armando Maradona había interrumpido de forma definitiva su tratamiento cardiológico en el año 2007, una circunstancia que, según indicó, se encuentra debidamente documentada en los registros y antecedentes de las cartillas médicas.
En otro orden de cosas, el acusado arremetió sin filtros contra el accionar de los profesionales de la salud y los peritos que forman parte del proceso, deslizando que existe un condicionamiento generalizado a la hora de prestar testimonio ante los magistrados. “Acá todos los médicos que vienen a declarar están presionados por las partes. Tienen temor. Me doy cuenta”, disparó. Al respecto, hizo referencia explícita a Fernando Villarejo y Sebastián Nani, dos de los facultativos que habían atendido a Maradona con anterioridad y que debían presentarse a testificar durante la misma jornada de este jueves.
Hacia el tramo final de su exposición, Luque solicitó la reproducción del material fílmico correspondiente a la necropsia con el propósito de refutar las conclusiones de los peritos forenses, señalándolos por "hacer un diagnóstico durante la autopsia". Para sostener su postura, exhibió una grabación donde se lo ve al perito Federico Corasaniti manifestando que la víctima sufría de una "miocardiopatía dilatada".
El imputado rebatió de forma categórica esa afirmación técnica ante el tribunal de juicio y exclamó: "Eso es una autovaloración pericial. Señores jueces, me tengo que defender como médico". Finalmente, mientras examinaba minuciosamente diferentes estudios médicos complementarios practicados al "Diez" en diversas etapas de su vida, puso en duda el informe que daba cuenta de una supuesta hipertrofia cardíaca: "Las cavidades no se midieron y no existe un solo ecocardiograma que diagnostique una miocardiopatía dilatada".