El fiscal Carlos Covani explicó los alcances y objetivos del sistema Lince, una nueva herramienta de seguridad implementada en la provincia de Santa Fe y en la ciudad de Rosario. El software de videovigilancia utiliza inteligencia artificial para agilizar las investigaciones penales mediante el procesamiento automatizado de las cámaras de seguridad públicas, algo que antes demandaba muchísimas horas de trabajo manual. Al respecto, el funcionario judicial aseguró: “La máquina hace el trabajo de, no una sino un montón de personas a la vez, analizando todas las cámaras".
De acuerdo a las declaraciones de Covani en Radiópolis (Radio 2), el sistema no implica la instalación de nuevas cámaras, sino que utiliza las que ya posee el Estado provincial y la Municipalidad. Su principal función es filtrar las horas de grabación en función de parámetros específicos cargados por los investigadores. "Vos le aportás las descripciones que vas recolectando (...), me refiero al color, me refiero al rodado, cómo estaban vestidos, y a partir de eso empieza a hacer una filtración", detalló el fiscal.
A modo de ejemplo, indicó que si se busca un auto blanco al que le falta una taza, el programa muestra únicamente los vehículos con esas características que fueron captados en la vía pública. Esto resulta fundamental dado que, como mencionó en su explicación, "entre que nosotros teníamos un hecho delictivo y podíamos tener un informe que analizara esas cámaras, pasaban días, semanas". Con el software, se ha logrado un procesamiento geométricamente superior en cuanto al tiempo de análisis para las fuerzas de seguridad.
Los límites de la tecnología y el aporte privado
Pese a los beneficios evidentes en las causas de Rosario, el representante judicial aclaró que el Lince "no es la panacea" que suele verse en las películas de ciencia ficción, donde aparece un globo con el nombre de la persona caminando por la vereda. Uno de los mayores obstáculos actuales es la resolución de los dispositivos. Según comentó, a veces el software hace todo el seguimiento de un vehículo por 10 o 15 cámaras, "y después resulta que las cámaras no tienen la calidad como para poder decirnos cuál es la patente", por lo que la pesquisa queda trunca. No obstante, confía en que con el paso de los meses la calidad de la imagen mejorará.
Por otro lado, Covani puntualizó que Lince opera actualmente solo con las cámaras de la red pública. Si bien se cuenta con unos 5 mil equipos instalados en la región, las grabaciones de vecinos o comercios no están enlazadas de forma automática. Para procesar material privado, la Policía primero debe recolectar los dispositivos de almacenamiento casa por casa y luego volcar esa información al sistema.
En ese sentido, el investigador relató que cuando los agentes solicitan las imágenes en los distintos barrios, muchas veces los ciudadanos responden que "la cámara se rompió, la cámara filma pero no graba" o que ya se borró el registro porque el disco duro dura solo 24 horas. Asimismo, las empresas de vigilancia privadas también suelen presentar reticencias al momento de aportar material debido a los costos operativos de descargar las filmaciones.