Con la consigna "Todos en contra de la usurpación, devolución de la plaza con mejoras", los vecinos de barrio Larrea se reunieron este lunes a las 18 en un terreno sobre calle Bolivia para oponerse a la pérdida de ese espacio público. Se trata de un predio que fue cedido al municipio por una familia para uso común y que ahora un privado dice que lo "compró".
Después del reclamo que dio a conocer Rosario3 la semana pasada, este lunes los ciudadanos autoconvocados de la zona noroeste se juntaron en la plaza para firmar un petitorio formal que evite la privatización de ese espacio verde compartido.
El terreno en disputa fue cedido por Juan Casasola al municipio: tiene 64 metros de frente por 62 de fondo sobre Bolivia al 600 bis, entre Juan José Paso y French (al 6800).
Hace unos 40 años se inauguró como plaza (en el gobierno de Horacio Usandizaga), tal cual había sido acordado, pero en los últimos años el predio comenzó a mostrar señales de abandono.
A pesar de los reclamos de los habitantes de esas cuadras, eso no se modificó y la situación se agravó cuando un particular empezó a realizar obras y cerrar el parque.
Hicieron movimientos de tierra y albañiles levantaron pilares para llevar los servicios de electricidad y agua. Ante el reproche de los vecinos, esas personas dijeron que habían "comprado" el terreno donde funcionaba la plaza.
Además, las imágenes de una cámara de videovigilancia en el lugar registraron cómo esos supuestos nuevos titulares sacaron los arcos de la canchita de fútbol donde jugaron los chicos en las últimas décadas.
Graciela Casasola, vecina y nieta del donante, afirmó en Radio 2 que no les mostraron escrituras ni boletos de compra venta. "Mi nono tuvo tres manzanas acá, hasta Provincias Unidas. Cuando hace la sucesión, porque muere en 1953, sus hijos, los herederos, lo cedieron para que sea espacio público, sin lucro”, explicó.
“Llevo el apellido Casasola pero toda la gente que está acá jugó en esta plaza. Yo pedí muchas veces en la Municipalidad que esto se haga plaza de manera formal y no tuve suerte (hay una canchita de fútbol y juegos para chicos). Que hagan lo que sea pero que siga siempre abierto”, dijo.
Alicia, la presidenta de la vecinal, explicó por qué decidieron manifestarse: “Más vale que nos movilicemos porque cocodrilo que se duerme es cartera. Lo que nosotros queremos es recuperar el espacio público que la familia Casasola donó”.
Decenas de vecinos, adultos y niños, se juntaron al atardecer para reclamar y firmar el pedido de restitución del lugar. Los voceros contaron que todavía no tuvieron una respuesta formal desde la Municipalidad pero, en principio, el predio habría sido cedido a una Fundación para construir "un colegio evangélico y un templo".
"Esto no tiene el consenso de los vecinos. Es un atropello. No corresponde porque la voluntad de los vecinos es otra y pedimos volver a la situación anterior de la plaza", agregó Juan, bisnieto de quien cedió aquel terreno privado para uso público y ahora sería privatizado.