El presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, sacudió la agenda regional este domingo 8 de marzo al anunciar su firme intención de prohibir los casinos digitales en todo el territorio brasileño. El mandatario eligió el Día Internacional de la Mujer para visibilizar lo que calificó como un "drama" que golpea directamente la economía de las familias.

Durante su discurso, seguido de cerca por agencias internacionales, Lula vinculó la adicción a las apuestas con la crisis de cuidados y la violencia económica. “Aunque la mayoría de los adictos son hombres, la cuenta recae en las mujeres: es el dinero de la comida, del alquiler y de la escuela que desaparece en la pantalla de un celular”, sentenció.

El vacío legal de las apuestas en el celular

 

Uno de los puntos centrales del argumento presidencial radica en la contradicción normativa que vive el país vecino. El mandatario recordó que los casinos físicos están prohibidos en Brasil desde hace décadas, por lo que considera un contrasentido que el "juego del vicio" tenga vía libre para entrar en los hogares a través de los dispositivos móviles.

Lula calificó la situación como una emergencia social que genera un endeudamiento sistémico. El objetivo de la medida es impedir que los padres de familia comprometan el patrimonio básico y la alimentación de sus hijos en plataformas de apuestas que operan sin regulaciones estrictas.

Un frente común contra el juego online

 

El anuncio no quedó solo en una expresión de deseos. El titular del Ejecutivo brasileño hizo un llamado directo a la acción institucional para avanzar sobre la industria del iGaming. “Trabajemos junto al Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial para que estos casinos digitales no sigan endeudando a las familias y destruyendo el hogar”, remarcó.

La iniciativa de Brasil se da en un contexto donde varios países del Cono Sur —incluida la Argentina y particularmente la provincia de Santa Fe— debaten regulaciones más severas ante el crecimiento exponencial de la ludopatía infantil y el endeudamiento por apuestas en plataformas no autorizadas.

Fin a la escala 6x1

 

Además de la ofensiva contra el juego, el mandatario brasileño aprovechó la jornada para poner en agenda una reforma clave en las condiciones de empleo. Lula se manifestó a favor de poner fin a la "escala 6x1" —el régimen que obliga a trabajar seis días seguidos por solo uno de descanso—, calificándola como una de las principales banderas de lucha de las mujeres en el país vecino. 

Según el presidente, este esquema laboral actual representa una carga desproporcionada que impide el desarrollo personal y familiar, por lo que instó a avanzar hacia jornadas más humanas que garanticen un equilibrio real entre el trabajo y la vida cotidiana.