La carga y descarga de equipaje en la terminal de ómnibus Mariano Moreno quedó en el centro de una fuerte controversia. El debate se reactivó luego de que la concejala de La Libertad Avanza (LLA), Samanta Arias, anunciara que impulsará la derogación de la ordenanza aprobada en 2021, que le otorgó a la cooperativa de Maleteros de Rosario la exclusividad del servicio.
Desde la cooperativa, su presidente José Luis Donato defendió el esquema actual y remarcó que se trata de una actividad indispensable para el funcionamiento de la terminal. “No estamos discutiendo un monopolio ni un privilegio, estamos hablando de un servicio esencial para los pasajeros”, sostuvo en declaraciones a Radio 2.
Donato explicó que la ordenanza permitió ordenar una tarea que se realizaba de manera informal desde hace décadas. “Hoy somos una cooperativa de 57 maleteros, con personería jurídica, y estamos tratando de organizarnos y mejorar el servicio”, señaló. Según detalló, el ingreso surge de un canon que pagan las empresas de transporte y de “propinas voluntarias” de los pasajeros, que rondan los mil o 2 mil pesos.
En ese marco, reconoció que pueden existir conflictos en el trato cotidiano, pero aseguró que hay mecanismos de control. “Somos la única terminal que tiene un QR para que los pasajeros hagan reclamos. Si veo una situación indebida, sanciono”, afirmó. También destacó un proceso de profesionalización: cursos de idiomas, protocolos de atención y capacitaciones específicas.
Uno de los puntos centrales del planteo de los maleteros es que la carga de equipaje no es una tarea simple. “No es una locura decir que no cualquiera puede hacerlo. Hay que saber dónde cargar, cómo acomodar los bultos, respetar la logística de cada coche. Cuando se cierra la bodega, todo tiene que estar bien”, explicó Donato, y advirtió sobre los riesgos de que cada pasajero manipule su propio equipaje: “¿Quién se hace cargo de una lesión, una caída o una rotura?”.
Del otro lado, Arias cuestionó de fondo el esquema vigente. “La ordenanza 10.269 les dio exclusividad, un porcentaje de la tasa que pagan las empresas y además el pasajero termina pagando cuando sube la valija”, planteó. La concejala sostuvo que, según la normativa nacional, el servicio debería ser responsabilidad de las empresas de transporte y propuso que la carga quede a libre elección del pasajero.
“No todos, pero hay maleteros que directamente te dicen «son mil o 2 mil pesos». Eso no es voluntario”, aseguró Arias, y agregó que su proyecto apunta a abrir la competencia y evitar futuros conflictos legales por una posible relación de dependencia encubierta con el municipio.
En defensa de la ordenanza salió Eduardo Toniolli, exconcejal y autor de la iniciativa aprobada en 2021. Recordó que se trata de una actividad histórica, que los maleteros realizan desde hace más de 70 años, y subrayó que requiere coordinación y conocimiento. “Estamos hablando de subir bultos a lugares de guardado que están a 1,70 o hasta 2 metros de altura. Eso requiere logística: saber horarios, llegadas, partidas y cómo se acomoda la carga”, explicó.
Toniolli remarcó que existe una resolución nacional que establece que el pasajero, al pagar su boleto, ya paga también por la carga y descarga del equipaje. “Las empresas nunca cumplieron con eso”, afirmó. Según detalló, el sistema rosarino hace que ese costo recaiga en las compañías a través del derecho de plataforma y no en los usuarios.
“El ingreso que perciben los trabajadores es de supervivencia, no llega a ser un salario mínimo”, sostuvo Toniolli, y destacó que la organización en cooperativa permitió capacitaciones en idiomas, primeros auxilios, RCP y detección de trata de personas. “No hay relación de dependencia y eso está claramente establecido, incluso con respaldo judicial”, agregó.
Tras el anuncio del proyecto libertario, Donato volvió a responder: “Derogar no moderniza nada. Si sacan el servicio, el primero que va a reclamar va a ser el pasajero”. Mientras tanto, ambas partes anticiparon una reunión para intentar acercar posiciones, en un debate que reabre una discusión de fondo sobre quién debe hacerse cargo, y cómo, de un servicio clave en la terminal de ómnibus de Rosario.