Mientras la humanidad se prepara para regresar a la Luna con la misión Artemis II, la logística alimentaria de los cuatro astronautas se convierte en un desafío fascinante. Lejos de la comodidad de la Estación Espacial Internacional (EEI), la tripulación deberá ingeniárselas para preparar sus comidas en un entorno de microgravedad, con recursos limitados y un menú cuidadosamente preseleccionado.
La tripulación de Artemis II, compuesta por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch (Nasa) y Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense), llevará consigo alimentos que podrán almacenarse durante semanas en la nave espacial Orion. La selección fue un proceso meticuloso, coordinado entre expertos en alimentación espacial y los propios astronautas, buscando un equilibrio entre necesidades calóricas, hidratación y nutrientes, sin dejar de lado las preferencias individuales.
Una de las premisas fundamentales es que los alimentos deben generar pocas migas y ser fáciles de preparar en microgravedad. "La tripulación utiliza el dispensador de agua potable de Orion para rehidratar alimentos y bebidas, y un calentador de alimentos compacto, tipo maletín, para calentar las comidas según sea necesario", explican funcionarios de la Nasa. Aunque la agenda de los astronautas será apretada, se destinarán momentos específicos para el desayuno, almuerzo y cena, complementados con hasta dos bebidas con sabor al día, incluyendo café.
Un menú a la medida del espacio profundo
La ciencia de los alimentos espaciales avanzó enormemente desde la era Apolo en 1972. Sin embargo, las expectativas de los astronautas para un menú similar al de la EEI, que cuenta con refrigeración y reabastecimiento constante desde la Tierra, tuvieron que ajustarse. Al encontrarse Artemis II en el espacio profundo y sin posibilidad de reabastecimiento, se optó por un "menú fijo y preseleccionado".
A pesar de la rigidez, la Nasa brindó flexibilidad en el embalaje y la elección. Cada contenedor de Artemis II guardará alimentos para dos o tres días, permitiendo a los astronautas seleccionar entre varias opciones abriendo una sola caja. Eso sí, habrá fases del vuelo, como el lanzamiento y el aterrizaje, donde el dispensador de agua no estará disponible, obligando a elegir alimentos listos para consumir. Una vez que los sistemas completos de preparación de alimentos estén operativos, la variedad de opciones aumentará.
La diversidad que sorprende
Según una infografía de la Nasa, el menú de Artemis II incluirá 189 alimentos y bebidas diferentes. Destacan más de 10 tipos de bebidas, cinco salsas picantes distintas, 58 tortillas y una variada oferta de dulces que van desde pudín y tarta de frutas hasta pastel, chocolate y galletas.
La astronauta Christina Koch, quien ya pasó un año en la EEI, se mostró gratamente sorprendida por la diversidad: "Hay platos principales que uno no imaginaría que se pudieran rehidratar y que, además, fueran buenos en el espacio". Por su parte, Jeremy Hansen resaltó el valor social de las comidas, viéndolas como una oportunidad para que el equipo se reúna y comparta, una tradición importante para él, incluso en la inmensidad del espacio.
Volar en la nave Orion se asemeja a una experiencia de "camping" culinaria, donde la ingeniosidad en el almacenamiento, la preparación sencilla y un mínimo de complicaciones son la clave para alimentar a los próximos exploradores lunares.