“¿Por qué me reprochan este sueño de gran señor? No veo nada de malo en frecuentar gentes de calidad; con ellos todo es honor y cortesía; han adquirido el derecho de hablar alto y su opinión es temida en el gobierno”. Estas líneas pertenecen al monólogo del señor Jourdain en la comedia El burgués gentilhombre, título que designaba a los nobles de cuna con funciones en la corte real. Aparentando modos cultos y refinados, Jourdain pretendía escalar socialmente cubriendo un pasado sin visos de nobleza.

Pero mientras Molière se burlaba de las estructuras sociales de su época, otro cambio se venía gestando en Europa: la Revolución Científica.

Europa en 1670
La obra se estrenó el 14 de octubre de 1670, en el castillo de Chambord, ante la corte de Luis XIV, mecenas de Moliere. En un tiempo de contrastes, Francia estaba consolidando el absolutismo monárquico, la aristocracia conservaba un enorme prestigio cultural y la burguesía enriquecida aspiraba a imitar sus costumbres.

Al mismo tiempo, se estaba produciendo una revolución intelectual: la autoridad de los antiguos (la Iglesia y las universidades tradicionales) comenzaba a ceder terreno ante la observación, la experimentación y las matemáticas.

Los grandes acontecimientos científicos de la época

El siglo XVII fue clave para la consolidación de la Revolución Científica. El mundo ya no se comprendería a través de la tradición y la autoridad sino a mediante la observación, la experimentación y el razonamiento matemático. Una manera de entender el mundo que conservamos hasta la actualidad. Veamos algunos hitos de este tiempo.

Isaac Newton (1642–1727)

Entre 1665 y 1666 había desarrollado ideas fundamentales sobre el cálculo, la óptica y la gravitación. En 1670 todavía no había publicado sus Principia (1687), pero estaba trabajando en investigaciones que cambiarían la física. En 1672 presentaría públicamente sus resultados sobre la naturaleza de la luz.

Christiaan Huygens (1629–1695)

Había descubierto Titán, satélite de Saturno, en 1655, y desarrollado el reloj de péndulo en 1656. En 1670 trabajaba en París, vinculado a la Academia de Ciencias francesa, fundada en 1666. Sus investigaciones sobre mecánica, óptica y astronomía eran centrales para la nueva ciencia.

Robert Boyle (1627–1691)

Había publicado El químico escéptico en 1661, obra fundamental para la transformación de la química. También había formulado en 1662 la relación entre presión y volumen de los gases, conocida como ley de Boyle.

Antonie van Leeuwenhoek (1632–1723)

Considerado el padre de la microbiología, estaba perfeccionando sus técnicas de observación microscópica. En 1673 comenzaría a comunicar sus observaciones a la Royal Society y, entre 1674 y 1676, describiría microorganismos que hasta entonces habían permanecido invisibles.

Blaise Pascal (1623–1662)

Había muerto ocho años antes del estreno. Sus experimentos sobre el vacío y la presión atmosférica, así como sus contribuciones a las matemáticas y la probabilidad, ya formaban parte de la transformación científica del siglo.

Las instituciones científicas estaban cambiando

En Inglaterra se organizaba una comunidad científica que privilegiaba la experimentación, el intercambio de resultados y la discusión entre investigadores. Con este objetivo nace la Royal Society en 1660.

Por su parte, Luis XIV, con el impulso del poderoso y visionario ministro Colbert, crea en Francia una institución dedicada a la investigación científica, vinculando ciencia, Estado y prestigio nacional: la Academia de Ciencias en 1666.

También estaban apareciendo las primeras revistas científicas: Journal des Sçavans en Francia y PhilosophicalTransactions en Inglaterra, ambas fundadas en 1665 pero con la francesa apareciendo dos meses antes. Philosophical Transactions es la revista científica más antigua en publicación continua.

La creación de las academias de ciencias y de las publicaciones científicas es un hecho de gran peso. La ciencia comenzaba a institucionalizarse como una actividad colectiva, con mecanismos propios de comunicación y validación del conocimiento.

¿Qué relación tenía todo esto con Molière?

En El burgués gentilhombre, el señor Jourdain contrata maestros de música, danza, esgrima y filosofía para convertirse en un hombre distinguido. La famosa escena en la que descubre que lleva toda su vida hablando en prosa es una sátira de la adquisición superficial de conocimientos. De más está decir que estos maestros trataban de sacarle dinero aprovechándose de sus delirios de grandeza.

Molière no estaba atacando directamente la Revolución Científica. Su blanco era, principalmente, la vanidad social, la pedantería y la confusión entre conocimiento auténtico y apariencia de cultura.

Sin embargo, la obra refleja una tensión característica del siglo XVII: mientras los investigadores desarrollaban nuevas formas de producir conocimiento, buena parte de la sociedad culta seguía asociando la educación con el prestigio, la retórica y el dominio de determinadas convenciones.

Hay otra conexión interesante: Molière ya había ridiculizado a los médicos y sus prácticas en El amor médico (1665), y volvería a hacerlo en El enfermo imaginario (1673). Sus sátiras de la medicina tradicional convivían con una época en la que la anatomía, la fisiología y la experimentación comenzaban a cuestionar viejas doctrinas y a exponerlas como incorrectas.

En El enfermo imaginario, y de manera similar a lo que sucedía en El burgués gentilhombre, un grupo de médicos y boticarios trata de aprovecharse del rico e hipocondríaco burgués Argán recetándole tratamientos costosos e innecesarios. Recordemos que en esta época, los hospitales franceses hacían oídos sordos a los avances científicos en el campo de la medicina y continuaban recetando sangrías de acuerdo a manuales escritos 1500 años atrás.

Estos tratamientos sin sentido contrastan con los descubrimientos en fisiología humana realizados durante este siglo: Harvey y la circulación sanguínea (1628), van Leeuwenhoek y el nacimiento de la microscopía y la microbiología, y Willis con su publicación de la anatomía cerebral en 1664. Una línea de tiempo con los principales hitos en el progreso médico puede verse aquí.

Una reflexión que conecta teatro, ciencia y sociedad

Hay una paradoja destacable: mientras Jourdain intentaba adquirir los signos externos de la cultura aristocrática, la Revolución Científica estaba construyendo una fuente distinta de autoridad intelectual, basada idealmente en la evidencia y no en el rango social.

Por supuesto, los científicos de entonces también dependían del mecenazgo, las jerarquías y las instituciones de poder. La ciencia no estaba aislada de la sociedad que Molière retrataba.

Pero el contraste sigue siendo revelador: Molière se reía de quienes querían parecer sabios; los protagonistas de la Revolución Científica estaban cambiando lo que significaba saber, dejando en evidencia ideas erradas y vetustas.

Y no debemos olvidar que en 1670, el mismo rey que disfrutaba de las comedias de Molière financiaba una academia científica y promovía proyectos astronómicos. Arte, ciencia y poder político convivían estrechamente en la Francia del Rey Sol.

Esta perspectiva nos ayuda a leer El burgués gentilhombre no solamente como una comedia sobre las aspiraciones sociales de un burgués, sino como una ventana a una Europa en la que estaban cambiando simultáneamente las estructuras sociales, la cultura y las formas de comprender el mundo.

Así, descubrimos que el siglo XVII fue un momento apasionante y clave de la historia, donde se entrecruzaron ciencia, arte, filosofía y transformaciones sociales.

Tres siglos y medio después de Molière, ¿seguimos confundiendo la apariencia de conocimiento con el verdadero saber?

Claudio Pairoba es bioquímico, farmacéutico y doctor por la Universidad Nacional de Rosario. Máster en Análisis de Medios de Comunicación y Especialista en Comunicación Ambiental. Miembro de la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario y la Red Argentina de Periodismo Científico. Acreditado con la American Association for the Advancement of Science (Science) y la revista Nature. Coach Integral Escuela Hacer Historia - UMSA.

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Referencias
From Molière to SARS-CoV-2: How Medicine has changed
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0248866322004374?via%3Dihub