Estudiantes que protestaban en la ciudad francesa de Estrasburgo fueron dispersados por la policía con gases lacrimógenos este martes, en el marco de una serie de manifestaciones que se desarrollaban a nivel nacional para exigirle al Gobierno soluciones ante la falta de personal y el deterioro de las aulas.

Las manifestaciones de este martes eran la continuación de dos semanas de protestas que comenzaron en los suburbios más desfavorecidos de París y se extendieron por todo el país. A raíz de esta situación, el Gobierno desplegó unidades antidisturbios argumentando que el movimiento había derivado en violencia urbana.

El gobierno francés rechazó este martes las denuncias de “represión policial”, cuando decenas de miles de estudiantes de liceo, acompañados de sus padres, profesores y sindicatos, salieron de nuevo a las calles a reclamar mejores condiciones de aprendizaje en Francia.

Aunque en las protestas había mayormente estudiantes, también se sumaron a los reclamos personas mayores. Michele Dalon, una manifestante de 76 años que salió a reclamar en las calles de Lyon, explicó los motivos que la llevaron a unirse a la protesta. “Hay un hilo conductor en mi vida: la solidaridad”, afirmó, al describir su trayectoria como trabajadora social y activista sindical.

“En este momento, creo que debemos solidarizarnos con los jóvenes. ¿Qué clase de mundo les estamos dejando?”, añadió Dalon, y señaló: “Si ellos sienten desesperanza, en parte es culpa nuestra”.

Desde finales de septiembre, estudiantes de entre 15 y 18 años bloquearon cientos de liceos, donde se imparte el último ciclo de secundaria, para denunciar la falta de reemplazos para profesores ausentes y horarios sobrecargados, así como aulas deterioradas e incapaces de soportar el aumento de las temperaturas.

Las protestas están marcadas por los choques entre policías y manifestantes. El gobierno y los partidos de derecha y extrema derecha denuncian los disturbios registrados durante las protestas y acusan al partido de izquierda radical La Francia Insumisa de querer “sembrar el caos” de cara a la elección presidencial de 2027.

Unas 256.000 personas participaron este martes de las manifestaciones en todo Francia, entre ellas 56.000 en París, anunció el ministerio del Interior. Las organizaciones estudiantiles USL, Fage, Union étudiante y Unef, que convocaron las marchas, anunciaron poco antes una cifra de 450.000 manifestantes en Francia, entre ellos 100.000 en París.

El primer ministro Sébastien Lecornu le ordenó a sus ministros que aborden las principales demandas de los estudiantes. Entre ellas figuran garantizar la sustitución de los profesores ausentes, revisar la duración de la jornada escolar –que abarca de las 8:00 a. m. a las 6:00 p. m.– y la necesidad de pausas más largas para el almuerzo.

 Estudiantes bloquearon cientos de liceos para denunciar la falta de reemplazos para profesores ausentes y horarios sobrecargados.

Las marchas de este martes han contado con el apoyo de sindicatos como la CGT -el segundo en número de afiliados en Francia- y de partidos de izquierdas, como la Francia Insumisa (LFI) y el Partido Socialista (PS).

El líder del LFI, el candidato a las presidenciales de 2027 Jean-Luc Mélenchon, aseguró, en declaraciones captadas por las televisiones, que se trata de la mayor movilización juvenil en 50 años y pidió a los participantes “prudencia”.

“Es una cosa increíble lo que están haciendo, no se dan cuenta. Es el movimiento de juventud más poderoso que se haya visto en Francia en 50 años. Y nadie se atreve a decirles que están equivocados, porque tienen toda la razón”, manifestó Mélenchon, al saludar a un grupo de estudiantes.

La convergencia de luchas entre estudiantes, sindicatos y la izquierda sucede tras la presentación del plan presupuestario para 2027 del Gobierno de Sébastien Lecornu, criticado por incluir medidas de ahorro que el Ejecutivo justifica debido a la elevada deuda del país (casi el 120 % del PIB) y la presión que los bonos franceses sufren en los mercados.