El Ministerio Público de la Acusación (MPA) despidió a Bai Shi, un golden retriever que durante años integró el equipo de búsquedas especializado en detección de sangre y restos humanos. Su labor fue determinante en decenas de investigaciones judiciales y permitió que más de 30 familias pudieran acercarse a la verdad, la justicia y la paz. Entre los casos más resonantes en los que participó el can, está el de Carlos “Bocacha” Orellano y Sofía Delgado.
Bai Shi fue adiestrado desde los dos meses de vida por su cuidador y entrenador, Fernando Garrido, y desarrolló una pericia que lo convirtió en una pieza clave dentro del organismo. Su desempeño en operativos complejos lo posicionó como uno de los perros más destacados del área.
A lo largo de su carrera en el MPA, trabajó incansablemente en procedimientos que resultaron trascendentes para el esclarecimiento de casos de alto impacto. Tras años de servicio, se jubiló en noviembre de 2024.
En ese momento, cuando Bai Shi se retiró de su rol, Garrido contó en el El Tres: “Me gusta que disfruten porque además de ser perros de trabajo, son mascotas. Por eso salen, juegan, se bañan, tienen buena alimentación, desparasitación, todo. Ellos nunca se dan cuenta lo que están haciendo, creen que están jugando".
Fuera del trabajo, quienes lo conocieron lo describen como un perro alegre, enérgico y amante del juego. A los 12 años le detectaron un tumor en el pulmón. Luego de luchar durante dos semanas contra la enfermedad, falleció.
Desde el MPA lo homenajearon destacando su compromiso y la huella que dejó tanto en el equipo que lo acompañó como en las familias a las que ayudó.