Nacho Levy rompió el silencio este martes con una publicación en redes sociales. El periodista –que fue apartado momentáneamente de la organización social La Garganta Poderosa– expresó: “Necesito pedirles perdón”.
Son las primeras palabras públicas de Levy tras las acusaciones de violencia psicológica y hostigamiento que dio a conocer su última ex pareja, la psicóloga Cecilia Ce, la última semana, también a través de las redes sociales.
En dos historias de Instragram, el también ex docente expuso: “Necesito pedirles perdón a quienes hayan padecido a mi lado las dinámicas emocionales que intenté trabajar con medicación y terapia. Violencia psicológica que desde adentro no se ve”.
En paralelo, en el extenso mensaje, indicó que “no se trata de golpes, ni denuncias judiciales, ni las barbaridades que algunos medios han publicado”.
“No porque me haya cagado en todo, sino porque no dimensioné a qué nivel podía afectar a mis seres queridos. Generé relaciones tóxicas y fui protagonista de prácticas que la militancia viene revisando y transformando”, afirmó.
Levy también remarcó que no busca trasladar responsabilidades a terceros: “No pretendo salpicar a nadie ni diluir los señalamientos a mi persona en patrones generales, porque tengo clara mi responsabilidad y mi obligación: trabajar en mí, para regular mi ánimo, sanar heridas y poder sumar sin restar”.
En la segunda parte de su descargo, aseguró que buscará enfocarse en un proceso personal: “Ahí estará mi compromiso de reparación personal, para que pueda, cuando sea, contribuir también a la reparación colectiva”.
Respecto de la dinámica de los vínculos, sostuvo: “A veces no hay golpes, ni delitos, ni crímenes, pero hay dinámicas que sí, son emocionalmente violentas (…) Sin detener la marcha, me enfoqué en la obra y descuidé el camino, poniendo ideas por delante de las personas”.
En otro pasaje del texto, Levy se refirió a su participación en el movimiento feminista: “Jamás me sentí un impostor en el movimiento social ni en el respaldo a mis compañeras, porque no veía la contradicción directa con ciertas conductas que hicieron daño”.
“Ahora me toca cerrar la boca, escuchar y demostrar que las cosas del adentro también se pueden transformar”, cerró.