Científicos advierten que no se necesita enviar mensajes para buscar contacto extraterrestres dado que las propias obras en la Tierra ya podrían estar delatando nuestra existencia a civilizaciones lejanas. El planeta está salpicado de muchas estructuras gigantescas construidas por el hombre. Para un ojo extraterrestre, podrían ser señales inequívocas de actividad inteligente, que delatarían nuestra existencia e insinuarían nuestras capacidades.

Ejemplos sobran. La ciudad de Kunyu, en la región autónoma uigur de Xinjiang, al noroeste de China, alberga enormes aspersores que riegan más de 533 hectáreas de campos de trigo de invierno en el extremo sur del desierto de Taklamakan. A pocos miles de kilómetros, en lo alto de la aislada meseta tibetana, se extiende el mayor conjunto de parques solares del mundo: un megaproyecto que abarca 639 kilómetros cuadrados en Qinghai.

Quienes desean contactar con seres extraterrestres reconocieron desde hace tiempo el potencial comunicativo de tales "megaestructuras". En el siglo XIX, varias personas propusieron transmitir mensajes de "estamos aquí" mediante señales visibles, según publicó Leonard David columnista de Space Insider en el sitio especializado Space.com.

Un tipo de propuesta popular consistía en mostrar figuras supuestamente significativas en partes de nuestro planeta que serían visibles desde el objetivo extraterrestre elegido.

En estos planes, recordó Douglas Vakoch, presidente de Messaging Extraterrestrial Intelligence (METI) International en San Francisco, se grabarían enormes diagramas en grandes extensiones de tierra aquí en la Tierra. Por ejemplo, se podría mostrar una representación visual de un triángulo rectángulo, dijo, con un cuadrado unido a cada lado del triángulo para ilustrar diagramáticamente el teorema de Pitágoras.

Según Vakoch, al despejar enormes extensiones de bosque, tales conceptos geométricos podrían ser observados por extraterrestres inteligentes que escaneen el lado iluminado de la Tierra. Esta representación simbólica del teorema de Pitágoras sería lo suficientemente grande como para ser vista desde la Luna, incluso por los habitantes de Marte.

¡Hola, lunarianos!

Vakoch afirmó que entre los primeros defensores de la idea de mostrar imágenes para comunicarse con seres extraterrestres se encontraba el ilustre matemático Karl Friedrich Gauss. En 1826, se le atribuye haber sugerido este método para comunicarse con posibles lunarianos, habitantes de la Luna. "Fue Gauss quien propuso a menudo la idea de inscribir el teorema de Pitágoras en los bosques siberianos como una de las primeras propuestas para comunicarse con los lunarianos, aunque no está claro si Gauss realmente dijo esto o si solo se le atribuye a él", declaró Vakoch a Space.com.

De manera similar, se barajó la idea de crear grandes canales en el desierto del Sahara, llenarlos de queroseno y luego prenderles fuego para emitir una transmisión similar desde el lado oscuro de la Tierra, explicó el experto del METI.

El defensor predilecto de Vakoch en los inicios de la comunicación interestelar es Francis Galton, un polímata inglés y, de forma menos admirable, el creador de la eugenesia durante la época victoriana. En 1896, Galton publicó un artículo en la revista Fortnightly Review titulado "Señales inteligibles entre estrellas vecinas".

"Es necesario idear señales intrínsecamente inteligibles, de modo que los mensajes puedan ser descifrados por cualquier persona inteligente, u otra criatura, que haya avanzado casi tanto como nosotros en ciencia pura y aplicada", enfatizó Galton.