El renovado interés por la existencia de una posible segunda Esfinge surge a raíz de las afirmaciones del investigador Filippo Biondi quien declaró haber detectado una gran anomalía bajo el montículo a través de escaneos de radar satelital, que él interpreta como una esfinge perdida.
Estas imágenes, difundidas por el investigador independiente Trevor Grassi, muestran más de 100 pozos agrupados alrededor del yacimiento, en la esquina noroeste de la meseta, cerca del cementerio occidental de Giza, una región históricamente repleta de pozos funerarios y antiguos complejos de tumbas.
Según los datos de Biondi, la estructura masiva se encuentra bajo un montículo de arena endurecida de 55 metros de altura y presenta pozos y pasadizos sorprendentemente similares a los encontrados bajo la Esfinge original. El investigador expresó una confianza del 80 por ciento en sus hallazgos, que sugieren densas líneas verticales que representan las paredes sólidas de túneles subterráneos.
Trevor Grassi, quien dedicó casi dos décadas a investigar Giza y colaboró con el fallecido investigador John Anthony West, documentó extensamente el perímetro del montículo. Sus videos y testimonios revelan docenas de pozos cuadrados, algunos de apenas un metro de ancho, y otros de hasta dos metros y medio, excavados directamente en la roca caliza. Grassi enfatizó que muchos de estos pozos se extienden a más de 30 metros de profundidad, aunque están principalmente rellenos de arena. Él argumenta que la inusual concentración de aberturas sugiere que no son solo cámaras funerarias aisladas, sino que podrían funcionar como puntos de ventilación o acceso a una red subterránea más amplia.
La teoría de una segunda Esfinge no es nueva; el egiptólogo Bassam El Shammaa la propuso por primera vez en 2007, basándose en antiguos textos de las pirámides, incluida la Estela del Sueño, que representa dos figuras de esfinges. Grassi refuerza esta idea al señalar el equilibrio en la arquitectura egipcia, donde estructuras como obeliscos y estatuas suelen presentarse en pares.
Sin embargo, figuras como el exministro de Antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, desestimaron afirmaciones similares en el pasado, argumentando que las áreas alrededor de las pirámides y la Esfinge fueron exhaustivamente estudiadas y excavadas durante décadas sin encontrar evidencia de un segundo monumento.
Grassi sostiene que limpiar la arena de los pozos existentes sería una solución no invasiva para determinar si se conectan a la anomalía detectada, lo que podría desvelar uno de los mayores misterios de Giza. La presencia de fotografías de archivo de principios del siglo XX que muestran la zona sin el montículo actual sugiere que este podría ser un cúmulo de escombros de excavaciones anteriores, lo que aumentaría la probabilidad de estructuras enterradas debajo.