La empanada tucumana de carne fue reconocida como la mejor del mundo en un ranking internacional elaborado por Taste Atlas, una de las guías gastronómicas más consultadas a nivel global. La preparación se quedó con el primer lugar entre 12 variedades de empanadas analizadas en países de América, Europa y Asia.
La distinción se apoyó en las valoraciones de usuarios y expertos en gastronomía, que ponderaron la combinación de técnica culinaria, herencia cultural e identidad regional. La empanada tucumana alcanzó una calificación de 4,4 sobre 5 y lideró un listado en el que la Argentina tuvo una presencia destacada en los primeros puestos.
En el Norte argentino, la empanada trasciende lo gastronómico: es un emblema cultural y también el centro de una histórica rivalidad entre provincias. Desde hace años, Tucumán y Salta sostienen una disputa simbólica por el reconocimiento a la mejor empanada del país, presente en festivales populares, peñas y encuentros familiares. En esta oportunidad, el veredicto internacional favoreció a la versión tucumana.
Taste Atlas subrayó los rasgos de la receta tradicional: carne cortada a cuchillo, cebolla en proporción justa, condimentos equilibrados, masa artesanal y un relleno jugoso que mantiene su consistencia tras el horneado. También destacó el uso del limón como acompañamiento, una costumbre típica de Tucumán que se incorpora justo antes de comer y forma parte del ritual del plato.
El ranking evidenció un fuerte predominio argentino en los primeros lugares. Detrás de la empanada tucumana se ubicaron las empanadas argentinas en general, la empanada cordobesa y las empanadas chilenas. Las salteñas, por su parte, quedaron en el sexto puesto con una puntuación de 3,9.
De acuerdo con la guía, la evaluación no se centró únicamente en el sabor. También se consideraron la trayectoria histórica de cada receta, las técnicas de elaboración y el contexto cultural de consumo, un criterio que benefició especialmente a las preparaciones del Noroeste argentino.
La comparación entre Tucumán y Salta permite comprender el trasfondo del debate empanadero. Ambas provincias utilizan carne picada a cuchillo y rellenos jugosos, pero se diferencian en el acompañamiento y en el perfil de sabores.
La empanada tucumana se sirve sin salsas y se completa con limón, que realza la carne y los condimentos y forma parte de una tradición transmitida de generación en generación. En Salta, en cambio, es habitual sumar una salsa picante a base de tomate y ají, que se agrega a gusto y aporta un sabor más intenso, con presencia de papa, comino y ají molido.
Más allá de la discusión culinaria, el ranking volvió a colocar a la empanada como uno de los platos más representativos de la cocina argentina y al Norte del país como un punto de referencia clave dentro de esa tradición.