El sector panadero de Rosario atraviesa un escenario de crisis marcado por un desplome en las ventas y cambios en los hábitos de consumo de los rosarinos. Diego Rubio, comerciante del sector, advirtió en contacto con El Tres que “la caída interanual ronda entre el 6 y 7 por ciento, pero el descenso del consumo llega al 25% si se mide desde el inicio de la pérdida del poder adquisitivo del salario”.
La retracción no es exclusiva del rubro para este panadero, sino que espeja la realidad de los comercios de barrio: “A la gente no le alcanza el dinero, el poder adquisitivo de los trabajadores cayó mucho. Las tarifas subieron desproporcionadamente en términos comparativos con respecto a los salarios, y los gastos fijos en una casa terminan sacando una parte muy grande de los ingresos. Lo que le queda para ir a los locales de cercanía es es poco”, reflexionó.
El encarecimiento de los servicios públicos también se convirtió en la principal razón de asfixia para los productores locales según Rubio. “Hoy una panadería que produce, en promedio enfrenta facturas de luz que superan los tres millones de pesos mensuales, una cifra que desestabiliza cualquier estructura de costos”, aseguró.
A la caída del poder adquisitivo y las tarifas, Rubio le sumó la competencia desleal de lo que denomino como “panaderías clandestinas”. El comerciante afirmó que con la crisis, proliferaron este tipo de emprendimientos ilegales “sin controles bromatológicos ni trazabilidad de insumos, ofreciendo productos a precios imposibles para los locales habilitados que deben cumplir con cargas impositivas y de salubridad”.
Rubio explicó que las panaderías ilegales “trabajan a puerta cerrada y están distribuidas por todos los barrios de Rosario” y comentó: “La Municipalidad y la Provincia están al tanto de la la situación”. Advirtió que una forma de detectar este tipo de comercialización es a través de los precios: “Vos vas a cualquier supermercado de los que están afuera y te ponen una promoción de pan a 2 mil pesos, a 1.800. Bueno, eso no pudo haber sido hecho de una manera legal”.
En contraste, observó, las panaderías legales pagan el derecho de registro e inspección y tienen "constantemente inspecciones sobre nuestros locales, con todo nuestro niveles de salubridad dentro de de los establecimientos", puntualizó.
Otro tema que surgió en la entrevista con El Tres fueron los cambios en los hábitos de los consumidores: “Acá en el centro, no sé cómo es en en los barrios de la región, en los últimos años viene mermando el consumo de pan blanco, orientando el consumo hacia otro tipo de panes de semilla o galletitas”. Rubio comentó que lo normal desde hace algunos años es que la gente en el centro se lleve “tres, cuatro pancitos, medio kilo como mucho”.
La merma en la compra de pan también se ve reflejado en la venta de facturas. El histórico pedido de una docena mermó en forma significativa: "Hoy el cliente compra lo que va a comer en el momento, o lleva media docena”.
Consultado por lo precios de las materias primas, Rubio dijo que el precio de la harina se mantiene estable producto de dólar tranquilo. “Otros insumos como la margarina y la manteca siguen subiendo”, cerró.