El rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Franco Bartolacci, analizó en Radio 2 el inicio del plan de lucha nacional que afectará el dictado de clases hasta el sábado 21 de marzo. En medio del reclamo gremial para actualizar los sueldos frente a la inflación, la máxima autoridad académica alertó por el bajo presupuesto y exigió al gobierno nacional respuestas urgentes para evitar renuncias y garantizar el normal funcionamiento de las facultades.
El paro las facultades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y las escuelas preuniversitarias de la ciudad arrancó este lunes, en el marco de un plan de lucha nacional. La medida de fuerza, ratificada por los gremios locales Coad y Apur, busca visibilizar la profunda crisis presupuestaria del sector.
En este contexto, Franco Bartolacci habló con el programa Radiópolis y advirtió sobre la delicada situación que atraviesan los docentes, exigió respuestas urgentes al gobierno nacional y remarcó la necesidad de mantener las instituciones abiertas en Santa Fe y todo el país.
Según advirtieron desde los sindicatos, el dictado de clases se vuelve casi imposible bajo las actuales condiciones económicas, por lo que exigen el estricto cumplimiento de la ley vigente para actualizar los haberes frente a la inflación acumulada. Al respecto, Bartolacci señaló durante la entrevista que "es muy delicada la situación y nosotros venimos advirtiendo con vehemencia desde hace dos años el estado de situación".
El rector recordó que existe una ley de financiamiento que fue aprobada por el Congreso Nacional pero que el gobierno no aplica y lamentó la absoluta falta de diálogo con el Ejecutivo. "No hay aplicación de una ley que hace más de cinco meses que está aprobada y vigente. No hay funcionamiento de la paritaria nacional hace un año y medio", cuestionó con preocupación.
En esa misma línea, la autoridad universitaria detalló la enorme gravedad de los ingresos que percibe el sector académico: "Entre el 50 y el 60 por ciento del personal docente de todas las universidades nacionales del país, hoy percibe un salario entre los 150 mil y los 400 mil pesos por mes", por "diez horas semanales" de dedicación. Frente a este panorama, consideró que "lo que es insólito es que no podamos convenir que las personas que tienen la responsabilidad de hacer todo lo necesario para formar a las futuras generaciones del país, deberían tener un salario razonable".
El desafío de las aulas abiertas
Ante el sostenido deterioro salarial, el titular de la UNR alertó sobre las consecuencias directas e inmediatas en la calidad académica e institucional. "Estamos teniendo realmente renuncias en muchas áreas disciplinares", advirtió, y sumó que en los casos donde los profesionales deciden quedarse, "lo que hay es pluriempleo, es decir, gente que tiene que buscar dos o tres trabajos para poder vivir, eso también va resintiendo los umbrales de excelencia en la formación".
Consultado específicamente sobre los pedidos de un sector de los estudiantes para no perder las mesas de exámenes durante el plan de lucha, Bartolacci sentó una clara postura: "Resguardar la universidad pública no solo exige reclamar los recursos mínimos indispensables para que funcione bien, sino hacer todo lo que esté a nuestro alcance para sostener la universidad abierta, tomando exámenes, dictando clases, produciendo ciencia".
En ese sentido, aseguró que desde su gestión trabajarán activamente para que las actividades se desarrollen con la mayor normalidad posible, buscando permanentemente "síntesis que puedan resguardar todo al mismo tiempo".
Finalmente, el rector insistió de manera categórica en la necesidad de priorizar y jerarquizar la educación para poder resolver los problemas estructurales de la Argentina, para lo cual pidió una actualización lógica del presupuesto asignado. "Hoy estamos en el punto histórico más bajo de inversión presupuestaria en el sistema universitario y científico, es el 0,4 por ciento del PBI. Para resolver el problema hay que llevarlo al 0,45 por ciento del PBI", concluyó.