Mario tiene 50 años y una historia marcada por las adicciones, la delincuencia y dos décadas privado de su libertad. Hoy, después de 16 años fuera del consumo problemático, dedica parte de su vida a prevenir que otras personas atraviesen situaciones similares. Es el director de Rompiendo Cadenas, una asociación civil que trabaja en la prevención de las adicciones, la escucha y el acompañamiento de personas y familias.

La organización tiene más de diez años de trayectoria, pero fue formalizada por la provincia en 2024, realiza charlas en escuelas, facultades, clubes y empresas. También desarrolla talleres y cuenta con un centro de día ambulatorio en Acebal, donde ofrece espacios de contención para personas con consumos problemáticos y sus familiares.

“Rompiendo Cadenas tiene un significado bastante fuerte porque una persona atrapada por la adicción o la delincuencia, para poder salir de ese ámbito, tiene que romper cadenas”, explicó Mario en El mejor día de la semana (Radio 2).

Su propia experiencia es parte de las herramientas que lleva a las instituciones donde brinda charlas. El objetivo es poner en palabras lo que vivió y mostrar cómo los entornos, la falta de contención y el consumo pueden marcar el recorrido de una persona.

De una infancia difícil a 20 años en prisión

Mario contó que su vínculo con el consumo comenzó cuando tenía nueve años, mientras vivía en un contexto atravesado por la vulnerabilidad social. Su padre tenía problemas de ludopatía y, durante parte de su infancia, vivió en un hogar de huérfanos en Venado Tuerto. Más tarde, volvió con su madre a Rosario y creció en el entorno de la antigua Villa La Lata.

Según relató, empezó a consumir sustancias desde muy chico y, durante la adolescencia, se involucró en robos. También formó parte de las hinchadas de Newell's y Rosario Central, hasta llegar a ocupar un lugar de conducción dentro de una de ellas.

En 1997 quedó detenido después de un episodio delictivo en el que murió una criatura. Mario sostuvo que no había sido quien provocó esa muerte, aunque reconoció su participación en el hecho que derivó en su detención. Permaneció 20 años privado de su libertad.

Mario durante una de las jornadas de prevención. (Instagram: @rompiendocadenas.ac)

“Empecé de menor en el robo, entonces caía y salía. Como no había cárcel de menores, me metían con los mayores. Entonces entré siendo un ladrón y salí hecho un capomafia, porque te vas llenando de herramientas para el mal”, recordó.

Durante su paso por la cárcel, también atravesó el consumo problemático. Según describió, la falta de oportunidades de formación y trabajo dentro de las unidades penitenciarias dificulta la posibilidad de construir otras herramientas para la vida en libertad.

Mario no reniega de la condena que cumplió. “Yo estuve 20 años y no estoy en desacuerdo de haber estado. Es más, me hago cargo y pido perdón a todas las personas que lastimé”, expresó.

Después de recuperar la libertad, comenzó un camino de recuperación y formación. Se capacitó como director y operador comunitario en salud mental y adicciones, y transformó parte de su experiencia en una herramienta de prevención.

La prevención como punto de partida

Para Rompiendo Cadenas, el trabajo no empieza cuando una persona ya atraviesa una situación grave de consumo. Uno de sus principales objetivos es intervenir antes, generar espacios de escucha y ofrecer herramientas para reconocer señales de alerta.

Las charlas se realizan en distintos ámbitos, entre ellos escuelas, facultades, clubes y empresas. Mario comparte su historia y advierte sobre los riesgos del consumo, pero también sobre los entornos en los que chicos y adolescentes pueden quedar expuestos a redes delictivas.

“Muchas veces se habla de narcomenudeo o narcotráfico y, cuando vamos a una escuela, hay nenes de 12 años que te dicen que quieren ser traficantes o sicarios. Hay una cultura narco muy fuerte”, señaló.

Después de las actividades, la asociación también propone talleres y espacios de capacitación para referentes de las instituciones, con la intención de que puedan contar con herramientas para detectar situaciones problemáticas y saber cómo actuar.

Daiana, integrante de la organización, explicó que durante las charlas prestan atención no solo a lo que dicen los chicos, sino también a sus gestos y reacciones. Para ella, esos indicios pueden mostrar que hay algo que les cuesta expresar.

“Muchas veces hablamos de adicción, pero no siempre sabemos qué significa. A veces uno conoce a personas con problemática de consumo que hablan un montón y, en realidad, de lo que no hablan es de algún dolor, trauma o abuso”, explicó en el estudio de Radio 2.

Por eso, sostuvo, la prevención no consiste solamente en explicar los efectos de una sustancia, sino también en crear espacios donde los jóvenes puedan expresarse y encontrar contención.

“Uno de nuestros pilares es la prevención. Nuestra idea es no llegar al abordaje. En nuestra perspectiva, lo que falta es la prevención”, afirmó Daiana.

El acompañamiento también incluye a las familias

Además de las actividades preventivas, Rompiendo Cadenas acompaña situaciones de consumo problemático a través de espacios ambulatorios y talleres. El trabajo incluye tanto a la persona que atraviesa el consumo como a su entorno familiar.

Daiana explicó que, en ocasiones, quienes se acercan primero son las madres o las parejas, porque la persona que consume todavía no reconoce que está atravesando una problemática. “La problemática de adicciones nunca se trata desde una sola perspectiva. Necesitás trabajar con la persona y con la familia”, sostuvo.

La asociación cuenta con un centro de día ambulatorio en Acebal, donde funciona un grupo de contención para personas con consumos problemáticos los lunes y viernes a las 18.30. Además, los jueves a las 18 se realiza un espacio destinado a las familias.

El trabajo de Rompiendo Cadenas combina así la prevención en instituciones con el acompañamiento de quienes necesitan ayuda y de sus familiares. Para Mario, la posibilidad de compartir su recorrido tiene sentido en la medida en que pueda servir para que otros encuentren una salida.

Cómo contactar a Rompiendo Cadenas

La asociación comparte información sobre sus actividades a través de Instagram, en la cuenta @rompiendocadenas_ac. También se puede contactar por WhatsApp al 341 615-9751.

En Acebal, el centro de día ambulatorio ofrece grupos de contención los lunes y viernes a las 18.30, y un espacio para las familias los jueves a las 18.

Quienes necesiten más información sobre las actividades y las modalidades de acompañamiento pueden comunicarse directamente con la organización.