Hay una mujer que murió hace 38 años y cuya historia todavía sigue generando devoción en Rosario. Se llamaba María de Lourdes del Santísimo Sacramento y pasó más de medio siglo de su vida religiosa en la ciudad. Ahora, la Orden del Verbo Encarnado, de la Iglesia católica, pidió al Concejo municipal autorización para trasladar sus restos desde el cementerio El Salvador hasta la capilla del colegio de zona sur donde desarrolló buena parte de su vida en Rosario. 

El pedido no es un requisito para que avance la causa de beatificación. Se trata de una decisión de la congregación, que busca que los restos estén en un lugar más digno y, especialmente, en el espacio donde María de Lourdes vivió y fue conocida durante décadas: la capilla del Colegio Verbo Encarnado, en La Paz 526.

La solicitud municipal llega mientras la causa de beatificación y canonización, iniciada en Rosario hace casi tres décadas, entra en una nueva etapa. El trabajo documental de la fase histórica diocesana ya está terminado y la intención de la congregación es pedir su cierre para luego enviar toda la documentación a Roma.

Si el proceso avanzara en las distintas instancias previstas por la Iglesia, María de Lourdes podría convertirse algún día en la primera santa católica vinculada con Rosario.

Mayorina Josefa Para Scaglia (1900 - 1988). 

Una vida dedicada al servicio

María de Lourdes se llamaba Mayorina Josefa Para Scaglia. Nació el 13 de junio de 1900 en Carlos Pellegrini, Santa Fe. Durante su juventud trabajó junto a sus padres en tareas rurales y, después de que la familia se trasladara a Gálvez, se desempeñó como modista. En 1931, junto con otras mujeres, fundó la Asociación del Apostolado de la Oración.

A los 31 años, ingresó al Monasterio del Verbo Encarnado y del Santísimo Sacramento de la Iglesia católica. En 1936 llegó a Rosario y al año siguiente realizó su profesión perpetua. En el Colegio Verbo Encarnado, en La Paz al 500, desarrolló prácticamente toda su vida religiosa. Fue despensera, cocinera, encargada del comedor, enfermera, portera, maestra de párvulos y responsable de las alumnas pupilas mientras funcionó el internado.

Nunca fue superiora de la comunidad. Su vida estuvo marcada, de acuerdo con la documentación reunida en la causa, por la humildad, el servicio y una existencia alejada de la ostentación. Murió en Rosario el 6 de junio de 1988, después de 54 años de vida religiosa.

El “rumor de santidad” que comenzó después de su muerte

La historia de su posible camino a los altares no comenzó con un expediente eclesiástico. Según la congregación, se inició entre las personas que participaron de su velatorio, que se realizó en la capilla del colegio. Después de su muerte empezó a circular lo que dentro de la Iglesia se conoce como un “rumor de santidad”. Quienes la habían conocido comenzaron a hablar de ella como una persona santa y a encomendarse a su intercesión.

Los primeros fueron, principalmente, integrantes de la comunidad educativa que habían compartido con ella durante años.

Con el tiempo empezaron a aparecer testimonios de personas que aseguraban haber recibido favores después de encomendarse a María de Lourdes. Esos relatos dieron lugar a una investigación sobre su vida y, posteriormente, a la causa de beatificación.

 

Entre los testimonios recopilados hay personas que atribuyen a su intercesión soluciones de problemas personales, familiares y laborales, además de distintas situaciones relacionadas con la salud.

Pero existe una precisión importante: la Iglesia no reconoció esos episodios como milagros. Dentro de la causa son considerados testimonios de “gracias” o “favores” recibidos por personas que aseguran haberse encomendado a María de Lourdes.

Para que un hecho sea considerado un milagro dentro del proceso de beatificación debe atravesar una investigación específica y ser reconocido por la Iglesia.

Una causa que lleva casi 30 años

La causa de beatificación y canonización comenzó formalmente en Rosario en 1998, diez años después de la muerte de María de Lourdes, y tuvo su apertura oficial al año siguiente.

Desde entonces se recopilaron documentos históricos, fotografías y testimonios de personas que la conocieron. La investigación también recibió declaraciones provenientes de distintos lugares del país y del exterior.

La documentación de la causa ya fue reunida y, según explicó la congregación, el trabajo documental de la etapa histórica diocesana está terminado.

El próximo paso es solicitar el cierre de esa fase. Una vez concluida, el material será enviado a Roma para que sea analizado por el organismo de la Iglesia encargado de las causas de los santos.

Se trata de un proceso que todavía tiene distintas instancias por delante. La eventual beatificación y, posteriormente, una posible canonización dependerán de las evaluaciones que se realicen en esas etapas.

El traslado de sus restos a la capilla

Los restos de María de Lourdes se encuentran actualmente en el cementerio El Salvador. La intención de la Orden del Verbo Encarnado es trasladarlos a la capilla del colegio de La Paz 526.

La congregación ya cuenta con la autorización del arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, para que los restos sean sepultados dentro de la capilla. Ahora necesita la excepción municipal correspondiente para concretar el traslado.

La idea es realizarlo en marzo de 2027, coincidiendo con la fiesta titular de la congregación, el 25 de marzo, día de la Anunciación.

Antes será necesario hacer trabajos de infraestructura en la capilla, por lo que la intención es aprovechar los meses de diciembre y enero, cuando el colegio tiene menor actividad.

Además, la congregación busca que el traslado coincida con el cierre de la fase histórica diocesana de la causa, para que luego toda la documentación pueda continuar su recorrido hacia Roma.

Así, casi cuatro décadas después de su muerte, la historia de María de Lourdes vuelve a cruzarse con el lugar donde pasó buena parte de su vida: la capilla donde fue velada en 1988 podría convertirse ahora en el lugar donde descansen sus restos mientras continúa su camino hacia los altares.