El agente policial rosarino Eduardo Damián López, de 33 años, se encuentra internado con muerte cerebral en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) de Rosario, tras sufrir una gravísima lesión en la cabeza durante los incidentes registrados el domingo en la final de la Liga Cañadense. Por el hecho hay dos personas detenidas.
El encuentro deportivo se disputó en Carcarañá, provincia de Santa Fe, entre el equipo local y Sportivo Las Parejas. Al respecto, el presidente del club visitante, Nicolás Scarpeccio, brindó detalles sobre el inicio de las agresiones y reflexionó sobre el difícil momento que atraviesa la sociedad y las instituciones de la región.
El violento ataque que dejó al policía en estado irreversible ocurrió en el marco de un amplio operativo de seguridad que había convocado a entre 70 y 80 agentes para custodiar la definición del torneo. López fue agredido con proyectiles cuando intentaba contener los disturbios generados tras la victoria por 2-0 de Las Parejas, que logró dar vuelta el 1-0 en contra del partido de ida.
“Fue un partido tranquilo, no hay mucha explicación de cómo termina en esta cuestión salvaje”, aseguró Scarpeccio. El dirigente relató que, luego del partido, algunos elementos contundentes volaron desde la tribuna local hacia la parcialidad visitante, que logró retirarse rápido del predio y avanzar hacia la autopista que conecta a Rosario con Córdoba.
El momento de mayor tensión se produjo cuando los jugadores del equipo de Las Parejas se preparaban para salir por el portón visitante. Al respecto, el dirigente precisó : "Logramos que los jugadores salgan, gracias a Dios, sin ningún daño ni material ni físico".
Fue en ese contexto de disturbios fuera del estadio donde el policía Eduardo Damián López resultó gravemente lastimado. Tras las primeras atenciones de emergencia en el lugar, fue trasladado de urgencia a la ciudad de Rosario debido a la extrema complejidad del cuadro neurológico, quedando bajo un pronóstico médico irreversible.
Reflexión dirigencial
El presidente de la institución ganadora se mostró visiblemente golpeado por las consecuencias del evento deportivo y realizó un profundo análisis sobre el rol de las instituciones en medio de la crisis. “Hay incidentes, como sociedad vivimos un momento difícil. En los clubes intentamos hacer un trabajo social pero evidentemente nos está faltando algo”, reconoció el referente deportivo en declaraciones radiales.
En la misma línea, Scarpeccio remarcó la dura carga que enfrentan las personas que gestionan espacios deportivos amateurs o regionales en la actualidad, invirtiendo horas de trabajo honorario. “No hay que sacarse la obligación de encima. Vale la pena ser dirigente, pero esto te saca las ganas y la fuerza”, confesó, haciendo hincapié en el esfuerzo diario que demanda contener a niños y adolescentes a través de profesionales como psicólogos y asistentes sociales en los clubes del interior santafesino.
Finalmente, el presidente deportivo descartó que los desmanes en las canchas se puedan erradicar únicamente mediante la fuerza pública, a pesar de que el operativo de la final de la Liga Cañadense contó con un importante despliegue de personal. “Siento que el problema no se soluciona poniendo más policías. El que va preparado para pelear no identifica a la autoridad como tal. Ojalá que esta fatalidad tenga responsables”, concluyó Scarpeccio.