Como parte del proyecto de reforma laboral, el Senado aprobó la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un esquema obligatorio que cambiará la forma en que se pagan las indemnizaciones por despido. En caso de que la iniciativa oficial se convierta en ley tras su votación en Diputados, este sistema permitirá que las empresas utilicen esos recursos no sólo para indemnizaciones, sino también para afrontar eventuales fallos adversos en juicios laborales.
El FAL se financiará con un porcentaje de las contribuciones patronales que hoy van a la Anses, por lo que no implicará un costo adicional directo para las empresas, aunque sí una merma de recursos para el sistema previsional. En la versión inicial se establecía un aporte uniforme del 3%, pero finalmente se definió una segmentación por tamaño de empresa: las pymes aportarán 2,5% y las grandes compañías 1%, porcentajes que el Ministerio de Economía podrá ampliar hasta 3% y 1,5%, respectivamente.
Con esta segmentación, el costo fiscal estimado bajaría de 0,5% a 0,2% del PBI, según cálculos privados. El dinero será administrado por sociedades de bolsa habilitadas por la Comisión Nacional de Valores, con carácter inembargable y bajo límites que se fijarán en la reglamentación. Por su parte, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca) actuará únicamente como agente de derivación de los fondos hacia el mercado de capitales. Además, los rendimientos financieros estarán exentos de IVA y Ganancias.
En la práctica, cada empresa acumulará un fondo propio que podrá aplicar al pago de indemnizaciones o sentencias laborales. Si los recursos resultaran insuficientes, la responsabilidad del empleador seguirá vigente, lo que implica que la obligación legal de pagar no se extingue.
También se prevé la transferencia automática del fondo en caso de venta de la empresa y la posibilidad de suspender aportes cuando el fondeo acumulado resulte suficiente, según una fórmula que deberá definir el Gobierno.
Aunque la oposición intentó modificar el esquema para que los fondos fueran administrados por el Banco Nación y limitar el régimen sólo a pymes, el oficialismo rechazó ambas propuestas con el argumento de que el objetivo es abaratar y dar previsibilidad al costo de los despidos, luego de que fracasara un intento previo de crear un fondo optativo.
Esta vez, el FAL será obligatorio para todos los trabajadores en relación de dependencia, actuales y futuros.