Este viernes por la mañana el gobernador Maximiliano Pullaro recorrió las obras de la Unidad Penitenciaria Nº 9, llamada El Infierno. Más de 400 operarios y 12 grúas trabajan en simultáneo para concluir el penal para 1.152 presos de alto perfil que promete un aislamiento total de los reclusos para impedir que sigan cometiendo delitos desde la cárcel.
En contacto con El Tres, Pullaro señaló el ruido de las 12 grúas que “muestra la decisión y la inversión que tiene el gobierno de la provincia de Santa Fe”. “Queremos terminarlo rápidamente”, aseguró y compartió algunas de las características sobresalientes de la nueva cárcel, la única para criminales muy peligrosos, pero la tercera en marcha. Además de El Infierno, la Provincia construye otros dos penales para 1.950 detenidos cada una.
“Las características de esta cárcel tienen que ver con el aislamiento pleno, solo van a tener contacto en el patio quienes comparten el nivel de pabellón, que a lo sumo pueden ser 12 personas si así lo entiende la Secretaría de Inteligencia y el Servicio Penitenciario. Si no, van a cumplir con la media hora de sol (reglamentaria por tratados internacionales) de a uno”, señaló el gobernador.
“El sistema de seguridad es muy importante y consiste en dos pilares, la infraestructura robusta, con un torreón y muros de 14 metros, y muros de nueve metros adentro de los pabellones. Por los muros va a poder circular un auto. Son 25 pabellones, una dimensión de cinco manzanas aproximadamente”, precisó y sumó el segundo pilar: “La capacidad de aislar al detenido que cometió delitos de extrema violencia y hace que no pueda mandar ninguna orden afuera”.
En tal sentido, destacó el sistema de inhibición de señales y aseguró que el personal del Servicio Penitenciario encargado de cuidar a los detenidos está más que preparado “por formación y experiencia”. Para protegerlos a ellos también, serán identificados con números y estarán encapuchados en todo momento para evitar eventuales represalias afuera por parte de los propios detenidos.