El director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Marco Lavagna, presentó su renuncia este lunes. El funcionario había asumido el 30 de diciembre de 2019, bajo la presidencia de Alberto Fernández. Su partida coincide con un momento técnico crucial: la puesta en marcha del renovado Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya primera medición se conocerá en febrero.

El cambio sustancial en el IPC radica en que empezará a utilizarse la canasta de consumo que surge de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del 2017-2018 en reemplazo del relevamiento de 2004. “Este cambio no representa una nueva medición, sino la puesta en vigencia de una canasta que refleja en forma más fidedigna los patrones de consumo actuales”, destacó un informe de Qualy.

Los cambios más drásticos se percibirán en Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, donde la ponderación pasa de 9,4% a 14,5%, lo que lleva a que las tarifas de los servicios públicos pesen más.

La salida del funcionario fue confirmada por fuentes oficiales y se produce, además, en un escenario de "ruidos internos" debido al congelamiento de salarios en el instituto, situación que tensó la relación con la planta de trabajadores.

La noticia encendió las alarmas en el gremio ATE Indec. Su delegado, Raúl Llaneza, advirtió: "Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a 8 días de la salida del IPC con la nueva ponderación". Desde el sindicato exigieron, una vez más, un "Indec independiente del poder político".