Un estudio arqueológico reciente reveló que mujeres y niños tuvieron un rol clave en la creación del Ejército de Terracota de Xi'an, la monumental obra funeraria del primer emperador de China, Qin Shi Huang. Tras analizar 79 huellas dactilares de 2.200 años de antigüedad impresas en la arcilla de 36 esculturas del Foso 1, investigadores de la Universidad de Shandong y del Museo del Sitio descubrieron que solo el 45% de las marcas pertenecen a hombres adultos, mientras que las mujeres representan el 33% y los menores de 15 años el 22%, refutando la creencia histórica de que la fuerza laboral estaba compuesta exclusivamente por varones.

Según el análisis, solo el 45% de las huellas fueron dejadas por hombres adultos. Las mujeres adultas representaron cerca del 33% y los menores de 15 años, el 22% de las marcas, de acuerdo al estudio que fue publicado en el medio especializado Journal of Cultural Heritage 

El Ejército de Terracota fue construido a principios del siglo III a.C. como parte del vasto complejo funerario del emperador Qin Shihuang, el primer emperador de China. Repartido en tres fosas, contiene más de 8.000 soldados, 130 carros de guerra, 520 caballos y 150 jinetes, todos de tamaño natural y con rasgos individualizados.

Durante mucho tiempo se asumió que proyectos a esta escala dependían casi exclusivamente de trabajadores varones adultos, pero nuevas pruebas comenzaron a refutar esa suposición. El equipo midió la distancia entre las crestas de las huellas dactilares, que varía según la edad y el sexo. Los intentos anteriores de usar este método tenían dificultades para diferenciar entre mujeres adultas y niños.

Para superarlo, utilizaron un método estadístico moderno llamado modelo de mezcla bayesiano. En lugar de clasificar cada huella individualmente, analiza el grupo completo como un conjunto y lo compara con bases de datos modernas de huellas de diferentes edades y sexos. Para este estudio, los investigadores definieron como juveniles a los menores de 15 años, basándose en textos legales conservados de la dinastía Qin que establecen la responsabilidad legal por edad.

Los autores concluyeron que “los resultados del modelo indican que la comunidad de artesanos no estaba compuesta exclusivamente por hombres adultos”. Y agregan que la evidencia “corrobora numerosos registros históricos, reconstruyendo vívidamente la escena de producción en los talleres estatales de la dinastía Qin, donde hombres y mujeres trabajaban juntos, y los artesanos adultos colaboraban con jóvenes, que podían ser ayudantes o principiantes”.

El hallazgo encaja con lo que ya se sospechaba sobre la organización del trabajo Qin. Los arqueólogos creen que existieron talleres similares a fábricas que producían en masa cabezas, brazos y torsos antes de enviarlos a otros talleres para su ensamblaje.

Estudios previos ya habían distinguido entre guerreros hechos por alfareros “reales”, que marcaban su trabajo con un símbolo, y los producidos por alfareros locales. El estudio de huellas suma ahora una dimensión humana: el ejército enterrado habría sido también obra de familias artesanas, con mujeres y aprendices trabajando a la par.

Además, existe evidencia documental de que mujeres y jóvenes participaban en otras formas de producción artesanal supervisada por el Estado durante el período Qin.

Los científicos admitieron que la muestra es pequeña y proviene de un único lugar dentro de un complejo inmenso. La sección T23 analizada contiene 227 figuras, cerca de una décima parte de las recuperadas en ese foso, dentro de un mausoleo rodeado por una muralla de 6,3 km, con torres, establos e incluso ríos simulados de mercurio líquido. 

Por eso, esta colección de huellas podría representar solo un taller o una fase breve de la construcción, que duró más de una década. Los investigadores proponen que, en el futuro, se amplíe el muestreo a otros pozos y talleres para evaluar variaciones espaciales y temporales en la estructura de la fuerza laboral.

El Ejército de Terracota, descubierto por casualidad por campesinos en 1974 y aún en gran parte sin excavar, sigue siendo una de las mayores proezas de producción en masa de la antigüedad. Hoy se sabe que sus creadores también lo fueron: originalmente pintados con colores brillantes hechos de piedras preciosas molidas, cada guerrero guarda en su interior la huella literal de quienes lo modelaron.