Un estudio reciente, publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience, demostró que el uso intensivo de videos cortos a través de teléfonos móviles puede estar relacionado con una disminución de la actividad en áreas del lóbulo frontal, responsable de regular la atención, el control ejecutivo y la toma de decisiones.

El estudio publicado en 2024 pero que se volvió a viralizar en redes sociales, incluyó a 48 jóvenes con una edad promedio de 21 años, y los participantes se sometieron a pruebas de atención, además de registrar la actividad cerebral usando electroencefalografía (EEG). Los investigadores también evaluaron la tendencia hacia la "adicción a los videos cortos", y encontraron una relación negativa entre el uso intensivo de estos videos y el nivel de actividad neuronal en la corteza prefrontal.

Los datos mostraron que, a medida que aumentaba la frecuencia de uso de videos cortos, disminuían los indicadores de actividad relacionados con la concentración y el autocontrol, observándose una disminución en algunas métricas de atención en los participantes que más los utilizaban.

A pesar de estos resultados, los investigadores enfatizaron que el estudio muestra una relación correlacional y no una relación causal directa, es decir, no prueba que los videos cortos "causen" debilidad en la concentración, pero sugiere una tendencia entre quienes los usan en exceso para registrar indicadores más bajos en algunas funciones de atención. Además, el tamaño de la muestra fue limitado y el grupo de edad era estrecho, lo que requiere realizar estudios más amplios para confirmar los resultados.

 La adicción a los vídeos de corta duración reduce la actividad cerebral en el lóbulo frontal, debilitando la capacidad de concentración.

¿Por qué se ve afectado el cerebro?

Los investigadores creen que la exposición continua a contenido de ritmo rápido puede acostumbrar al cerebro a la estimulación repetida y rápida, lo que hace que las tareas que requieren una concentración prolongada o un esfuerzo cognitivo continuo sean más difíciles.

El lóbulo frontal, responsable de la planificación y la toma de decisiones, suele verse afectado por actividades que requieren un esfuerzo cognitivo constante, y por lo tanto, la habituación a contenido rápido y fragmentado puede reducir la capacidad del cerebro para soportar esfuerzos mentales prolongados.

Los resultados no implican la necesidad de abstenerse completamente de los videos cortos, pero destacan la importancia de la moderación. Los investigadores recomiendan equilibrar el uso de videos cortos con actividades que fomenten la concentración, como la lectura, el aprendizaje profundo y la práctica de habilidades de gestión del tiempo digital para mantener la salud de la atención.