Carmen Quiroga es una de las ocho personas que buscan reconstruir su origen biológico a partir de una reciente investigación que tiene como eje a la partera jubilada Dolly Edith Viale de Garrido (88), imputada la semana pasada en la Justicia federal por la presunta supresión de identidad de bebés en Rosario. En diálogo con El Seis TV de Bariloche, ciudad donde se radicó, Carmen contó cómo descubrió que quienes habían sido sus padres durante toda su vida no eran sus progenitores biológicos y habló del impacto que tuvo para ella conocer esa verdad.

“Es sumamente conmocionante. Mueve nuestro cuerpo emocional a las siete personas, las ocho contándome a mí”, relató. Y explicó que el objetivo del grupo no es solamente reconstruir sus propias historias, sino también lograr que el caso se conozca para que otras personas puedan preguntarse por su origen. “Queremos hacerlo extensivo para que toda la comunidad entienda, comprenda y se informe sobre todo este tema”, sostuvo en diálogo con el periodista Mario Sandoval desde Bariloche.

Carmen, nacida en 1970, contó que desde chica tuvo dudas sobre su identidad. Su padre de crianza era un encumbrado policía en Rosario y, según relató, había logrado silenciar al barrio para que nadie hablara sobre sus orígenes. “A medida que íbamos creciendo, en algunos momentos uno empieza a sentir que está loco o que su autoestima es muy baja, que por qué te empezás a cuestionar estas cosas. Dudás de vos mismo”, describió. A los 8 años llegó a preguntarles a sus padres si realmente eran sus padres biológicos y recibió de ambos una respuesta negativa, acompañada por la misma versión de vecinos y amigos.

Carmen y su mamá adoptiva en la década de 1970. Foto: Facebook Carmen Quiroga.

La verdad apareció muchos años después, cuando Carmen quiso ser madre. Le propuso a su mamá de crianza hacerse un ADN porque había antecedentes de dificultades para tener hijos en la familia. “Me acuerdo que ella me miró a los ojos muy fijo y me dijo: «Sí, por supuesto»”. El estudio dio cero coincidencia genética con quien había sido su madre durante toda su vida. “Fue muy conmocionante, pero a la vez fue muy alegre para mí, porque todas las dudas que tuve desde muy pequeñita, esa sensación de que nunca me sentí hija única, siempre me sentí que tenía hermanos, y esa autoestima baja y esas dudas de que uno sentía que estaba loco se fueron en un instante”, contó.

Dolly se desempeñó como jefa de parteras en el Hospital Roque Sáenz Peña y, según la investigación de la fiscal Soledad García, entre 1968 y 1980 separó bebés de sus madres biológicas y los entregó por dinero. La causa ya reúne ocho denuncias y también alcanza el presunto accionar de su hermana Silvia Viale. 

Carmen y los otros denunciantes quedaron fuera de los circuitos de búsqueda vinculados con las apropiaciones y crímenes de lesa humanidad de la última dictadura. “Estamos como fuera de ese nicho en el que hay una gimnasia y ya muchos años de historia”, explicó. Y agregó: “Nosotros recién empezamos con toda esta búsqueda”.

Carmen sabe que quizás nunca encuentre a sus padres biológicos, pero dice que esa no es necesariamente su principal búsqueda. “Cada uno de nosotros tiene un objetivo, un propósito distinto. Hay quien busca realmente su mamá y su papá biológico, hay quien, como es mi caso, que no, que no tengo ese interés”, señaló. 

Para ella, lo central es que la historia salga a la luz. “Mi objetivo y propósito es que esto se sepa, que no se vuelva a repetir”. Y cerró con una frase que resume su reclamo: “Que realmente se conozca quién es Dolly Viale de Garrido y quién es Silvia Viale. Que la gente lo sepa por todos lados y en todo el mundo”.