Los trabajos para proteger la cascada del arroyo Saladillo se siguen desarrollando y ya se completó la instalación de 19 módulos de protección sobre el cauce del curso de agua, lo que forma parte de un proyecto para contener su retroceso y evitar así que queden comprometidas infraestructuras como el puente Molino Blanco y la avenida Circunvalación.

Desde el Gobierno de Santa Fe destacaron que esta obra de ingeniería hídrica, que se divide en dos etapas y se lleva adelante con recursos de la Provincia luego de Nación la abandonara, permitirá asegurar “la conectividad de miles de vecinos que se trasladan diariamente entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez a través del puente Molino Blanco y la avenida Circunvalación 25 de Mayo”.

Así lo afirmó el ministro de Obras Públicas Lisandro Enrico, quien explicó que los trabajos debían realizarse para evitar el desmoronamiento del puente: “Por los temporales de los últimos meses, que llevan consigo altos registros pluviales, el caudal de agua hubiese continuado un retroceso natural de la cascada, aproximándose a los pilotes del puente”.

“Por eso se le dio celeridad a esta obra, el peligro de derrumbe era inminente si no se actuaba”, indicó el funcionario.

Ya se completaron los 19 módulos de hormigón armado que componen el primer elemento de contención para la cascada.

“Son casi 10 mil vehículos que pasan todos los días, con gente que va a trabajar, estudiar o moverse dentro del área metropolitana. Ya completamos la construcción del primero de los dos elementos de contención para la protección de la cascada del arroyo Saladillo, es decir, de la pantalla que está más próxima al salto de la cascada, que hoy está a unos 40 metros y marcará un tope a su retroceso”, precisó Enrico.

El ministro santafesino consignó que “actualmente se completaron los 19 módulos de hormigón armado que componen el primer elemento de contención y se llevan ejecutados 43 de los 53 bloques de anclaje de la segunda pantalla”. Y señaló además que “ambas estructuras están enterradas a 33 metros de profundidad a lo largo de 114 metros, permitiendo estabilizar el sector más crítico de la cascada, evitando su avance”.
A su vez, sumó que se está trabajando en la construcción de vigas para conectar la primera pantalla con la trasera para reforzar la estructura y “asegurar la misión de evitar el retroceso de la cascada en sentido del puente”.

Una obra estratégica
 

Desde la Secretaría de Recursos Hídricos remarcaron que tanto el puente Molino Blanco como el de avenida Circunvalación aseguran el paso de una localidad a la otra en menos de 10 minutos.

Sin esta obra pensada para contener el retroceso de la cascada, ambas vías podrían verse afectadas y los desvíos implicarían hasta 8 kilómetros adicionales y más de 20 minutos de traslado, afectando a usuarios de transporte público, la circulación de vehículos particulares y de carga.

Restan 10 de los bloques de anclaje de la segunda pantalla de contención.

“Esta conectividad resulta clave para el funcionamiento logístico de la región por su vinculación con rutas productivas y accesos a zonas portuarias, impactando tanto en la actividad económica como en la dinámica diaria del Gran Rosario”, destacaron desde el gobierno provincial.

Las obras de protección incluyeron, en primera instancia, intervenciones en el Puente Molino Blanco con el objetivo de reacondicionar su estructura y proteger los estribos. Mientras que la segunda etapa del proyecto se centró en la construcción de dos pantallas subterráneas de contención.