SpaceX logró poner en órbita terrestre este lunes el Starship, en la decimocuarta prueba de vuelo de la poderosa nave, un "enorme hito" para la compañía de Elon Musk y el programa que abre el camino hacia su objetivo de lograr un sistema completamente reutilizable.
El vuelo despegó hacia las 8:49 hora de la costa este de Estados Unidos (12:49 GMT) desde Starbase, el complejo de SpaceX en el extremo sur de Texas, junto a la costa del golfo de México, y pocos minutos después la compañía dudó sobre si realizar la maniobra orbital, pero finalmente decidió llevarla a cabo.
La misión está diseñada para alcanzar una altitud de aproximadamente 275 kilómetros sobre la Tierra y completar unas seis vueltas alrededor del planeta durante un vuelo de casi 10 horas, antes de realizar un amerizaje previsto en el océano Pacífico, al oeste de Chile.
Hasta ahora, las misiones de Starship habían seguido deliberadamente trayectorias suborbitales pasivamente seguras para maximizar la seguridad pública y permitir la recopilación de datos durante vuelos reales.
La de hoy es un "hito enorme", subrayó SpaceX durante la transmisión en vivo.
Llegar a una órbita y permanecer en ella depende de la velocidad que conserve la nave, no tanto la altura alcanzada, explicaron los expertos.
Una vez que asciende lo suficiente para superar los obstáculos, debe desplazarse lateralmente a gran velocidad —aproximadamente 28.000 kilómetros por hora (17.500 millas) en una órbita baja terrestre— de manera que, mientras la gravedad lo atrae hacia la Tierra, la curvatura del planeta se aleje debajo de él a un ritmo equivalente.
Se trata de una caída libre continua: con suficiente velocidad, la superficie de la Tierra continúa curvándose debajo del objeto y este permanece en órbita, explicó SpaceX.
Mejorar internet
El vuelo además comenzó ya el despliegue de los satélites de internet. Esta prueba es la primera en la que Starship desplegará 26 satélites Starlink V3 de internet, destinados a aumentar las velocidades para los usuarios.
La misión añadirá un total de 26 Tbps, aproximadamente veinte veces la capacidad de una misión de Falcon 9 con satélites Starlink V2 mini.
Tras ser desplegados desde Starship, los satélites extenderán sus antenas y paneles solares y establecerán sus primeros enlaces con la Tierra y con el resto de la constelación mediante radiofrecuencia y enlaces láser.
Después elevarán sus órbitas con propulsores propios y, una vez completadas las comprobaciones en órbita, podrían comenzar a prestar servicio a los clientes pocas semanas después del lanzamiento.
Tres de los satélites incorporarán cámaras modificadas para escanear el escudo térmico de Starship y transmitir imágenes.
Pruebas del escudo térmico
Esta prueba probará además varias mejoras y experimentos relacionados con el escudo térmico, algunos derivados directamente de los datos obtenidos durante el vuelo 13, cuando Starship permaneció flotando en el océano Índico.
La nave incorpora mecanismos adicionales para sujetar las losetas del escudo térmico en las zonas donde existe mayor riesgo de que se desprendan durante el ascenso.
También se reforzaron áreas en las que se detectaron posibles caminos por los que el gas caliente puede pasar por detrás de las losetas durante la reentrada y se probarán losetas con un diseño curvado que busca reducir el calentamiento en los espacios entre ellas.