Miles de personas protestaban este sábado en las calles de Francia, en el marco de una nueva serie de protestas por el elevado costo de vida y el deterioro de la educación pública, en coincidencia con la celebración de Halloween. Ante el temor de nuevos incidentes, el gobierno de Emmanuel Macron ordenó el despliegue de 70.000 agentes de seguridad mientras diversas ciudades colocaron protecciones en vidrieras y accesos. Cerca de 40 estaciones de metro permanecían cerradas.
El Ejecutivo francés calificó esta jornada como de "alto riesgo", indicó el medio DW al informar el despliegue de 70.000 policías.
Tercer sábado de protestas en Francia
Uno de los testimonios de la jornada fue el de una mujer de 31 años en Lyon que denunció que se le impide a la gente protestar. Al respecto, expresó que "la manera en que se está vulnerando el derecho a la protesta la motiva profundamente" a participar, según el medio Le Monde.
"Nuestro futuro se determina en la escuela, la secundaria, el bachillerato y la universidad, en la capacidad de aprender", reflexionó, a la par de lamentar que los "recursos disminuyan constantemente".
La convocatoria de esta jornada acumuló cerca de medio millón de personas en el país, incluidas 200.000 en París, según anunció la Agrupación Intersindical Juvenil, que reúne a asociaciones de estudiantes secundarios y universitarios.
Por su parte, el Ministerio del Interior contabilizó 320.000 manifestantes en todo el país, de los cuales 70.000 se encontraban en París.
El operativo policial se desplegó, según las autoridades, para evitar nuevos episodios de violencia como los registrados el 17 de octubre, cuando hubo enfrentamientos, saqueos e incendios en edificios públicos. Un asesor del ministro del Interior, Laurent Núñez, anticipó que esperaban una violencia de magnitud "comparable" a la de aquella jornada.
La coincidencia con Halloween sumó preocupación entre los comerciantes. El presidente de la Cámara de Comercio francesa, Alain Di Crescenzo, aseguró que el sector sigue con inquietud el desarrollo de las convocatorias. "Los comerciantes están deseando que termine el sábado", declaró a la radio France Inter.
"La información que tenemos indica que el efecto Halloween no está ayudando en nada, porque habrá gente usando máscaras", agregó.
Núñez señaló que las autoridades detectaron en redes sociales llamados a realizar encuentros durante la noche del sábado. Algunas publicaciones instaban a promover una "revolución", mientras que otras convocaban a disfrazarse y participar de una "noche de oscuridad". El ministro recordó que está prohibido utilizar máscaras que cubran el rostro durante las manifestaciones.
La preocupación también llegó a los comercios de disfraces. En un local de París, varios clientes se acercaron el viernes para comprar productos antes de Halloween. Su gerente, Didier Jarsale, sostuvo que el negocio no puede controlar el uso que los compradores hagan de sus artículos. "No estamos aquí para actuar como agentes de policía", afirmó.
En paralelo, las autoridades establecerán un toque de queda nocturno en los barrios parisinos de La República y Châtelet-Les Halles. La restricción regirá entre las 23 y las 6 durante la noche del sábado y la madrugada del domingo, como parte del operativo para prevenir nuevos incidentes.
Una fuente policial advirtió a la agencia AFP sobre el "considerable nerviosismo" que existe entre las autoridades y señaló que no hay garantías de que la jornada transcurra sin problemas.
El propio Núñez había alertado el jueves sobre un "riesgo muy alto de desorden público". Aunque el Gobierno permitirá las manifestaciones, el ministro precisó que no podrán desarrollarse en los centros urbanos.
La Prefectura de Policía de París tampoco logró sostener la prohibición de una marcha prevista entre las plazas de la Bastilla y de la Nación, en el este de la capital. Un tribunal anuló la medida y habilitó la realización de la movilización.
Crece la tensión política a seis meses de las elecciones
Las protestas se desarrollan a seis meses de las elecciones presidenciales, en un contexto de tensión política y con la dirigente de extrema derecha Marine Le Pen al frente de los sondeos. Esta semana, Macron cuestionó que el país atraviese un estado de "agitación" a tan poca distancia de los comicios y sostuvo que "no es normal".
El movimiento reúne a integrantes de los Chalecos Amarillos, sindicatos y estudiantes de secundaria y universitarios. Las primeras convocatorias estuvieron vinculadas con el aumento del costo de vida, la desigualdad y las condiciones del sistema educativo. Pero con el avance de las protestas y los episodios de violencia, también se incorporaron reclamos por una mayor protección de las libertades civiles y del derecho a manifestarse.