Trabajadores del frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez denunciaron haber sido víctimas de reiterados robos en el inmenso predio que mantienen ocupado desde el cierre de la empresa hace siete meses. En el último episodio delictivo ingresaron tres personas por los techos, lo que generó un peligroso enfrentamiento con los empleados que derivó en lesiones físicas para dos de ellos.

El conflicto de base lleva más de un año. Las instalaciones dejaron de producir en octubre pasado, lo que motivó a un grupo de operarios a permanecer en el lugar de manera pacífica para resguardar la maquinaria y, sobre todo, su fuente de trabajo. Actualmente, unas 15 familias viven de forma precaria en el sector administrativo, el único espacio que todavía cuenta con electricidad, mientras esperan que un alquiler reactive el negocio.

Hugo, uno de los operarios que participa activamente de la toma de la fábrica, relató ante las cámaras de Cada Día (El Tres) cómo fue el violento episodio que sufrieron esta semana. El empleado detalló que los delincuentes buscan elementos de valor para revender en el mercado informal, llevándose principalmente equipos de aire acondicionado, reflectores, ventiladores y todo el cableado posible.

Un enfrentamiento peligroso

En relación a la mecánica de los asaltos, Hugo explicó que los intrusos suelen ingresar por la parte trasera del inmenso predio, subiendo a los techos de los galpones. "Ayer a la tarde entraban los chicos a hacer la recorrida y se encontraron con dos masculinos, a la cual se enfrentaron", señaló el trabajador.

Durante el forcejeo para evitar la sustracción de materiales, dos operarios resultaron con lesiones. Según relató el empleado, a uno de sus compañeros intentaron apuñalarlo tres veces, aunque afortunadamente logró esquivar los ataques. Sin embargo, una trabajadora no corrió con la misma suerte: "Le tiraron con un fierro en la cabeza, lo pudo esquivar y le pegó en el hombro", detalló con preocupación.

Frente a esta vulnerabilidad constante a la que están expuestos, los empleados exigen respuestas inmediatas a las autoridades de seguridad. "El reclamo constante nuestro es la seguridad, que venga alguien con custodia, por lo menos. Nosotros acá estamos custodiando una empresa que no es nuestra. Estamos tratando de recuperar nuestra fuente de trabajo, pero estamos sin protección", remarcó Hugo.

La espera por una reactivación

Más allá de los reiterados hechos de inseguridad, el reclamo de fondo sigue siendo la continuidad laboral. De los 150 empleados que resisten desde el año pasado, 105 continúan a la espera de una resolución definitiva, mientras que el resto optó por aceptar retiros voluntarios.

"Nosotros tenemos la esperanza de que esto se reactive porque es una empresa que puede estar funcionando", aseguró el vocero de los trabajadores. En ese sentido, reveló que existen negociaciones avanzadas desde hace dos meses para que una firma alquile las instalaciones y retome la producción. Mientras tanto, las familias continúan organizando rondas de vigilancia las 24 horas para evitar que el frigorífico sea desmantelado por completo.