El adolescente acusado por el crimen de un niño en San Cristóbal se encuentra alojado en un centro especializado en la ciudad de Santa Fe, a la espera de la audiencia de atribución de cargos. Según precisó a El Tres la abogada defensora de la familia, Mariana Oroño, el joven se encuentra en estado de shock y actuó motivado por una profunda insatisfacción existencial, al punto de confesar que el ataque fue dirigido contra todos, pero a la vez contra nadie.

La profesional detalló el trasfondo psicológico y familiar del chico. Aseguró que, aunque su entorno más cercano lo definía como un adolescente normal, venía dando llamados de atención. Había atentado contra su propia integridad física realizándose cortes en los brazos, lo que derivó en un tratamiento psicológico impulsado por su familia. No obstante, aclaró que la asistencia era puramente psicológica y no psiquiátrica, por lo que no se encontraba consumiendo ningún tipo de medicación.

“Él nos manifiesta un sentir muy interno de él de sentirse, en sus palabras, un bicho raro, una persona que no encaja”, confió la abogada. De acuerdo a las entrevistas preliminares, el joven arrastraba esta angustia en términos sociales desde los diez años y los episodios de autolesión buscaban mostrar lo que estaba sintiendo. Por otro lado, Oroño fue contundente al descartar que el accionar haya estado motivado por acoso en el ámbito escolar: “Él nos dijo que no, que no era víctima de bullying”.

Ian, el chico que fue asesinado en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal. 

Al ser consultada sobre cómo el adolescente accedió al arma, la abogada indicó que el chico fue reservado y esquivo ante las preguntas. Sin embargo, confirmó que el elemento no provino de la vivienda que compartía con su madre ni del domicilio de su padre, con quien mantenía una relación a distancia debido al divorcio de sus progenitores. La principal hipótesis de la defensa apunta a que el arma pertenecería al abuelo, quien reside a pocos metros y cuya casa era frecuentada habitualmente por el joven.

Actualmente, el chico está bajo un régimen cerrado para minoridad en la capital de la provincia de Santa Fe. Un equipo interdisciplinario comenzó las rondas de entrevistas para desandar la gran complejidad del caso. “Él está aprehendido, de alguna manera privado de la libertad en un régimen cerrado en un centro especializado, no puede estar junto a presos mayores de edad”, especificó la abogada. 

Sobre su estado de conciencia tras el trágico hecho, la abogada señaló que el adolescente sabe lo que hizo, pero al momento de la primera entrevista se encontraba en un profundo estado de shock, sin terminar de comprender las reales implicancias de sus actos frente a una víctima inocente. Con el transcurso de los días, se espera que el equipo de profesionales logre profundizar en su situación mientras la Justicia de menores avanza con el proceso legal.