La fase de totalidad del eclipse solar que atravesó este miércoles la península ibérica terminó poco después de las 20.33 hora local de España (18.33 GMT), luego de provocar un anochecer anticipado y pasajero que sorprendió a miles de personas. El fenómeno fue el primero de estas características visible en la España peninsular y Baleares en más de un siglo.
La totalidad comenzó pocos segundos después de las 20.26 en Estaca de Bares, en La Coruña, y en Cabo de Peñas, Asturias, cuando la Luna se interpuso por completo entre el Sol y la Tierra. Desde allí, la franja de totalidad avanzó de oeste a este y atravesó distintas ciudades españolas, entre ellas León, Palencia, Santander, Bilbao, Zaragoza, Teruel, Lérida y Valencia, hasta llegar a las Islas Baleares.
Según los datos del Instituto Geográfico Nacional, Formentera fue el último punto de España en despedir el eclipse total, a las 20.33.58 hora local. En ningún lugar del país la fase de totalidad se prolongó durante más de dos minutos, pero allí donde las condiciones meteorológicas permitieron observarla el oscurecimiento del cielo se convirtió en un espectáculo esperado durante años.
El eclipse movilizó a miles de personas, que se concentraron en miradores, parques, plazas, azoteas y balcones para seguir el fenómeno junto a familiares, amigos o en soledad. Las condiciones meteorológicas fueron, sin embargo, uno de los principales motivos de preocupación. En Asturias, por ejemplo, las nubes comenzaron a cubrir el cielo durante la tarde y generaron numerosos comentarios de usuarios en redes sociales.
La expectativa también se trasladó a las rutas de acceso a las zonas ubicadas dentro de la franja de totalidad. Durante las horas previas se registraron atascos en las principales carreteras de salida de Madrid y Barcelona hacia los lugares desde donde podía observarse el eclipse. En las redes sociales, algunos usuarios incluso ironizaron con que los embotellamientos podían terminar "eclipsando el eclipse".
Las redes sociales y las nuevas tecnologías tuvieron un papel central en la jornada. La etiqueta #eclipse se convirtió en tendencia en X y durante el momento de la totalidad se multiplicaron los mensajes de personas que describieron la experiencia como única e impresionante.
El municipio de Yebes, en Guadalajara, también se convirtió en uno de los protagonistas de la jornada. Allí se instaló el dispositivo oficial de cobertura del fenómeno, con cámaras especiales que permitieron seguirlo en directo a través de internet.
La NASA también desplegó equipos en Villalibado, un pequeño pueblo de Burgos, desde donde realizó una extensa transmisión y estableció conexiones con otros lugares del mundo en los que el eclipse total era visible, entre ellos Islandia y Groenlandia. La cobertura llegó a reunir a más de dos millones de espectadores en simultáneo.
La tecnología también fue utilizada para ayudar a los espectadores a encontrar los mejores puntos de observación. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España desarrolló, junto con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, una herramienta de realidad aumentada que permitía comprobar mediante la cámara del teléfono si desde un determinado lugar existía una línea de visión adecuada para observar el eclipse.
La expectativa generada durante las semanas previas tuvo también su contracara: algunos usuarios se quejaron de la sobreinformación y aseguraron que la constante cobertura del fenómeno había terminado por quitarles interés. Sin embargo, fueron una minoría frente a la gran cantidad de personas que se prepararon para observar un acontecimiento que no se repetía en la península ibérica desde hacía más de cien años.
El eclipse total terminó así convertido no solo en un acontecimiento astronómico, sino también en un fenómeno social y tecnológico, con millones de personas siguiendo en vivo las imágenes, compartiendo sus experiencias y dejando registro del momento tanto en la memoria como en las redes sociales.