El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar el tono contra Cuba al afirmar que Washington podría “tomar el control” de la isla “casi de inmediato” y deslizar la posibilidad de desplegar el portaaviones USS Abraham Lincoln frente a las costas cubanas.
Las declaraciones fueron realizadas durante un acto en West Palm Beach, Florida, donde el mandatario habló sobre la situación internacional y el conflicto en Medio Oriente.
“Tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, se acerque a unos 100 metros de la costa y digan: ‘Muchas gracias. Nos rendimos’”, expresó Trump al referirse a Cuba, luego de mencionar la ofensiva estadounidense sobre Irán.
El republicano también confirmó nuevas sanciones económicas contra el gobierno cubano, en una medida orientada a aumentar la presión sobre La Habana en medio de la crisis económica que atraviesa la isla.
Según la Casa Blanca, Cuba continúa representando una “amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional estadounidense.
Cuba respondió y habló de “bloqueo genocida”
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel rechazó las declaraciones y cuestionó las nuevas sanciones impuestas por Washington. “Hoy, el gobierno de EE.UU. anunció nuevas medidas coercitivas que refuerzan el brutal bloqueo genocida”, escribió el mandatario en la red social X.
Además, sostuvo que “nadie honesto puede aceptar la excusa de que Cuba sea una amenaza” para Estados Unidos y acusó a Washington de mantener una política “intimidatoria y arrogante”.
Las nuevas medidas estadounidenses apuntan especialmente a bancos extranjeros vinculados con operaciones del gobierno cubano e incluyen también restricciones migratorias.
Estados Unidos mantiene un embargo económico sobre Cuba desde 1962 y, según trascendió, en los últimos meses endureció además las limitaciones vinculadas al suministro de petróleo hacia la isla.
Acto masivo en La Habana y clima de máxima tensión
El anuncio de Trump coincidió con las celebraciones del Día del Trabajador en La Habana, donde el gobierno cubano organizó una movilización bajo el lema “Defendemos la patria”.
La concentración se realizó frente a la embajada estadounidense y contó con la presencia del ex líder cubano Raúl Castro y de Díaz-Canel.
En paralelo, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla calificó las sanciones como “un castigo colectivo al pueblo cubano”.
Pese al fuerte cruce diplomático, ambos países mantienen abiertos algunos canales de diálogo. De hecho, en abril se realizaron reuniones de alto nivel entre funcionarios estadounidenses y representantes del gobierno cubano en La Habana.