Un soldado argentino se enlistó para combatir en las filas del Ejército de Ucrania y reconoció que viajará como “carne de cañón”, al admitir las altas probabilidades de morir bajo fuego ruso en un conflicto que esta semana cumplió cuatro años.

Matías Blanco, oriundo de Paraná, Entre Ríos, se prepara para partir en marzo hacia el frente ucraniano, más precisamente a la ciudad de Járkov. Allí, desde 2022, las fuerzas de ese país, asistidas por Occidente, protagonizan duros enfrentamientos con el Ejército ruso. Su lugar, lo sabe, será en las trincheras, el escenario de combate donde la vida vale poco incluso en tiempos de guerra moderna.

Consultado por Canal 9 Litoral, el entrerriano explicó: “Básicamente nos preparamos para una sección de asalto, que significa recuperación de trincheras, territorio perdido, todas esas cosas”.

“En los comentarios somos carne de cañón, porque como somos de otro país sabemos a lo que vamos y a lo que nos enfrentamos”, reconoció.

Blanco aseguró que estuvo durante años en el Ejército Argentino, en una unidad de combate en Buenos Aires, y luego regresó a Paraná.

“Me basé en estudiar por mi cuenta, porque en el Ejército Argentino es muy básico lo que te enseñan en lo que refiere al ámbito de combate”, sostuvo.

Soldado de la fortuna

“La ganancia económica” y “tener experiencia” más allá de su paso por el Ejército Argentino son las motivaciones que mencionó para alistarse en un conflicto ajeno a su país.

“La posibilidad surgió porque un amigo ya está allá y me contó cómo es. Él volvió a la Argentina y después se fue de nuevo en febrero”, relató.

“El riesgo de muerte es alto, pero uno ya sabe cómo enfrentar la situación gracias a lo que me brindó el Ejército y al entrenamiento que te dan allá. No es que llegás y te mandan: recibís una preparación aparte, porque es una guerra muy moderna, con drones, perros robóticos y equipos terrestres no tripulados”, detalló.

En el documental de TN “Morir en guerra ajena” se muestra cómo cada vez más argentinos dejaron sus hogares, sus familias y su vida cotidiana para viajar más de 12.000 kilómetros y combatir en el mayor conflicto bélico desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

“A los argentinos que están pensando en venir les recomiendo que no lo hagan”, advirtió Franco Sotto, uno de los combatientes que está desde los primeros días de la guerra. “Es el infierno”, dijo sobre la experiencia de defender posiciones ucranianas o integrar grupos de asalto.

Tras años de tensiones y sucesivas crisis, el 24 de febrero de 2022 estallaba la guerra ruso-ucraniana al lanzar el primero una invasión a gran escala del país vecino. Ya en el transcurso del primer año, el conflicto entre Ucrania y Rusia –que también ha contado con la participación de Occidente mediante un apoyo masivo militar y financiero a Kiev– se convirtió en una crisis regional que ha tenido importantes efectos a escala global.