Durante la madrugada de este miércoles, se esperaba que un fragmento del cohete Falcon 9 de Space X impacte contra la superficie lunar a 8.700 kilómetros por hora pero hasta el momento se desconoce el final de la operación. El objeto pesaba unas cuatro toneladas. 

La NASA y la comunidad astronómica mundial, buscan comprobar si el choque sucedió efectivamente a las 6:35 GMT (3:35 hora Argentina). El impacto habría tenido lugar en la cara visible de la Luna pero cerca del límite entre el día y la noche por lo que la visión en vivo tuvo varias complicaciones. 

Julianna Scheiman, directora de los programas científicos de la NASA y Dragon de SpaceX explicó: “Lo que ha sucedido es, esencialmente, que una combinación de actividad solar y fuerzas gravitatorias la han puesto en una trayectoria hacia la Luna”. En este sentido, explicó que el objeto no tenía combustible para regresar a la Tierra. 

Los cálculos anticipaban un choque en la región cercana a los bordes visibles del satélite natural de la tierra. La velocidad y la masa del objeto permitieron a los científicos predecir un cráter de aproximadamente 18 metros de ancho y cuatro de profundidad, acompañado por una columna de regolito y escombros que se extendería varios kilómetros. Si bien la luz solar tenía que iluminar la pluma de polvo, la ubicación y las condiciones complicaron la vista directa del fenómeno. 

Por su parte, Bill Gray, creador de un software utilizado para rastreo astronómico manifestó: “Esto puede tener cierto interés científico, probablemente menor, y podemos aprender algunas cosas de ello”