Messi está en Rosario aunque no esté. Está en una torre de 69 metros que parece vigilar la ciudad desde las alturas. Está en una pared de barrio La Bajada que recuerda sus días de potrero. Está frente a la escuela donde aprendió a leer y escribir. Está en Grandoli, donde empezó a perseguir una pelota sin imaginar que algún día sería campeón del mundo. Y más: máximo goleador histórico en mundiales. 

Cada año llegan visitantes de distintas provincias argentinas y de países tan diversos como Brasil, España, Francia, Italia o Japón con una pregunta que se repite una y otra vez: "¿Dónde están los murales de Messi?". 

La respuesta no se encuentra en un único punto. Están por distintos rincones de la ciudad, formando una especie de biografía a cielo abierto que permite recorrer la vida del futbolista más famoso del planeta desde sus orígenes hasta la consagración mundial.

Detrás de cada obra hay artistas, vecinos, andamios, cientos de litros de pintura y jornadas enteras de trabajo. Pero también hay una decisión que atraviesa todo el proyecto y es mostrar que antes de los Balones de Oro, de Barcelona, de Qatar y antes de convertirse en una figura global, Lionel Messi fue simplemente un chico de Rosario.

El gigante que mira la ciudad

El mural de Messi ubicado frente al Monumento Nacional realizado por los muralistas Marlene Zuriaga y Lisandro Urteaga. 

La imagen es imposible de ignorar. A pocos metros del Monumento Nacional a la Bandera, sobre una de las torres de avenida de la Libertad, un Lionel Messi de 69 metros de altura parece observar Rosario desde el cielo.

Se trata de uno de los murales dedicados al capitán argentino más grandes del mundo y una de las postales más reconocibles de la ciudad. La obra fue inaugurada en diciembre de 2021 y demandó varias semanas de trabajo en altura. Sus autores fueron los muralistas rosarinos Lisandro Urteaga, Marlene Zuriaga y Jacinto Urteaga, integrantes del colectivo Imagina Pintura Mural.

La elección de la imagen no fue casual. Los artistas evitaron representar al Messi desaforado por un gol o al capitán levantando una copa. Buscaron otra cosa. Un rostro sereno, humano, cercano. El resultado fue tan impactante que rápidamente se convirtió en una parada obligada para quienes visitan Rosario.

Hoy es habitual ver turistas fotografiándose frente al mural, buscando el mejor ángulo para incluir al gigante de fondo o simplemente quedándose varios minutos observando una obra que parece haberse integrado naturalmente al paisaje urbano.

La pared que cambió todo

El mural "De otra galaxia y de mi barrio", en barrio La Bajada (Foto: Alan Monzón / Rosario3)

Mucho antes de la consagración en Qatar y de la tercera estrella, apareció una obra que marcó un punto de inflexión en la relación entre Rosario y Messi.

Está ubicada en barrio La Bajada, el mismo donde el futbolista pasó gran parte de su infancia. Sobre una pared de Azara y Buenos Aires nació una imagen que rápidamente recorrió medios de comunicación y redes sociales de todo el país.

Aparece Messi con los botines colgados al cuello, sobre su pecho puede verse la figura de un pequeño Leo cuando todavía era un niño. La frase elegida terminó convirtiéndose en una declaración de principios para todo el proyecto: "De otra galaxia y de mi barrio".

La obra, ubicada frente a la Escuela Nº 66 General Las Heras, en el corazón de barrio La Bajada, conecta dos momentos muy distintos de una misma vida. Por un lado, el niño que asistía a clases y volvía caminando a su casa. Por el otro, el campeón del mundo que terminó escribiendo algunas de las páginas más importantes de la historia del fútbol.

El mural "De otra galaxia y de mi barrio", en Azara y Buenos Aires, fue visitado por el propio Lionel (Foto: instagram @Leomessi)

La obra fue realizada durante la Copa América 2021 por el colectivo Imagina Pintura Mural y terminó transformándose en el corazón del actual Circuito Messi rosarino. Su importancia quedó confirmada en marzo de 2023, cuando el propio Messi se acercó a conocer el mural durante una visita a Rosario. La imagen del capitán argentino frente a la obra recorrió el mundo y convirtió definitivamente a esa esquina de barrio La Bajada en un sitio de peregrinación para fanáticos y turistas.

La escuela donde empezó la historia

Escuela Nº 66 Las Heras (Foto: Rosario Turismo) 

A pocas cuadras de allí se encuentra la Escuela Nº 66 General Las Heras. Cada día decenas de alumnos atraviesan las puertas del mismo establecimiento donde alguna vez estudió Lionel Messi. Por eso los artistas entendieron que ese lugar merecía tener su propio homenaje.

Para muchos visitantes, ese punto del recorrido resulta especialmente emotivo. Porque detrás del mito aparece algo mucho más simple y cercano, un chico común que fue alumno de una escuela pública rosarina antes de convertirse en leyenda.

El regreso a Grandoli

Mural de Messi frente al club Abanderado Grandoli, en zona sur. (Foto: Alan Monzón/Rosario3) 

Si existe un lugar sagrado dentro de la biografía futbolística de Messi, ese lugar es Grandoli. Allí empezó todo. Allí dio sus primeras patadas a una pelota. Allí comenzaron a construirse los sueños que décadas más tarde lo llevarían a conquistar el mundo.

La imagen conmueve porque recuerda algo que muchas veces queda oculto detrás de los récords y los títulos. Antes de los Balones de Oro, de las finales, de los estadios repletos y de las ovaciones multitudinarias, existió un chico de Rosario persiguiendo una pelota en un club de barrio.

La intervención fue realizada también por artistas vinculados al colectivo Imagina Pintura Mural y forma parte del desarrollo del Circuito Messi impulsado en los últimos años por la Municipalidad.

La última parada de la ruta Messi

Messi tiene un nuevo mural en pleno centro rosarino. Ubicado en Buenos Aires al 600, a metros del Monumento a la Bandera. (Foto: instagram @Pelurodriguez)

El Circuito Messi sigue creciendo. La incorporación más reciente llegó entre mayo y junio de 2026 con una nueva obra dedicada al capitán argentino en pleno centro de Rosario.

El mural fue realizado por el artista urbano Pelu Rodríguez sobre una pared que durante años permaneció deteriorada y que hoy se transformó en un nuevo atractivo para vecinos y turistas. La obra está ubicada en calle Buenos Aires al 600, entre Santa Fe y San Lorenzo, a pocos metros del Monumento Nacional a la Bandera y del Palacio Municipal.

La intervención demandó tres jornadas intensas de trabajo y generó gran repercusión en la zona. Durante esos días fueron decenas los vecinos que se acercaron para observar el avance de la pintura, conversar con el artista y fotografiarse junto a la imagen del capitán argentino.

El artista urbano Pelu Rodríguez pintó un mural del capitán de la Selección en Buenos Aires al 600, a metros de la Municipalidad y la Catedral. (Foto:instagram @Pelurodriguez) 

Ubicado en una de las áreas más transitadas de la ciudad, el mural sumó una nueva parada al recorrido que une distintos lugares vinculados a la vida de Messi en Rosario. Su aparición amplió un circuito que ya incluye Grandoli, barrio La Bajada, la Escuela Nº 66 General Las Heras y el gigantesco retrato que domina el paisaje frente al Monumento a la Bandera.

La obra de Pelu Rodríguez demuestra que la historia entre Rosario y Messi continúa escribiéndose. Ya no solamente en las canchas o en los recuerdos de infancia, sino también sobre las paredes de una ciudad que sigue encontrando nuevas formas de homenajear a uno de sus hijos más universales.

Una ciudad que decidió contar su propia versión de Messi

Rosario tiene una particularidad que ninguna otra ciudad puede mostrar. No sólo es la cuna de Messi. También conserva las calles que caminó, la escuela donde estudió, el club donde empezó a jugar y una serie de murales que funcionan como capítulos de una biografía gigante escrita sobre las paredes de la ciudad.

Por eso estas obras son mucho más que simples intervenciones artísticas. Son una forma de memoria colectiva. Una manera de recordar de dónde salió el mejor futbolista del planeta. Y quizás por eso miles de turistas siguen buscándolas cada año. Detrás de cada mural no está solamente Leo, está Rosario contándole al mundo la historia de uno de los suyos.

Mientras gran parte del mundo celebra sus goles, sus récords y sus títulos, su ciudad decide contar otra historia. La del vecino. La del alumno. La del chico de barrio. La del rosarino que salió de estas mismas calles para convertirse en uno de los deportistas más importantes de todos los tiempos.