Los habitantes de la Isla Norte de Nueva Zelanda fueron testigos el domingo por la noche de un inquietante y deslumbrante espectáculo cósmico: una enorme bola de fuego verde cruzó el cielo poco antes de las 20 horas y se desintegró en la atmósfera. El destello, de color verde iridiscente y con una larga estela blanca, duró unos 15 segundos y quedó registrado en cámaras de seguridad de todo el país. La red Fireballs Aotearoa pidió colaboración para localizar posibles fragmentos.

El fenómeno fue captado por decenas de cámaras de seguridad y teléfonos celulares, y pudo observarse desde al menos siete ciudades, según informó el diario New Zealand Herald.

"¡Atención! Se ha visto una bola de fuego de color verde muy brillante que pasa de oeste a este sobre la parte superior de la Isla Norte", publicó Fireballs Aotearoa, la organización local de aficionados dedicada al seguimiento y recuperación de meteoritos, que rápidamente se hizo eco del evento en redes sociales.

En los videos, la secuencia es clara, una luz blanca emerge repentinamente de la oscuridad, avanza con una larga estela y, al atravesar la capa de nubes, comienza a irradiar un verde intenso y brillante que ilumina el cielo nocturno antes de desvanecerse tras un último destello.

Testigos citados por el Herald describieron el evento como una "gran luz blanca" y un "verde brillante con una cola blanca". Otros aseguraron que la noche se hizo "clara como el día" y que el paso fue "muy largo y brillante". Algunos observadores reportaron que el objeto se partió en tres fragmentos antes de extinguirse. La duración total del avistamiento fue de aproximadamente 15 segundos.

Fireballs Aotearoa señaló que es probable que el meteoro se haya fragmentado y que la mayor parte de sus restos haya caído en el océano, dada la trayectoria registrada de oeste a este sobre el norte del país. De todos modos, el grupo instó a la población a revisar sus cámaras de vigilancia para aportar grabaciones que permitan triangular la órbita y el punto de impacto.

Según explicó la Sociedad Americana de Meteoros, la coloración verde es característica de los meteoros que contienen níquel en su composición. Al ingresar a la atmósfera a gran velocidad, el metal se ioniza y produce ese resplandor iridiscente, distinto al blanco-amarillento más común de los bólidos.

El evento no representó peligro para la población y se inscribe dentro de los fenómenos de bolas de fuego que, aunque poco frecuentes con esa intensidad, son monitoreados de forma permanente por redes de observación en todo el mundo.