Un nuevo hecho de vandalismo generó indignación en la zona sur de Rosario. Este miércoles, la vecinal Domingo Matheu y el jardín maternal que funciona en sus instalaciones amanecieron con daños en su fachada, barro en las paredes y macetas rotas. Creen que fueron adolescentes del propio barrio. El hecho afectó las clases de los nenes de dos y tres años, en pleno período de adaptación.

Según informó El Tres desde el lugar, el ataque se concentró en el edificio ubicado frente a la plaza Domingo Matheu, en la zona de las calles Esteban de Luca y Callao. El frente del jardín y la vecinal quedó cubierto de barro y con destrozos en los maceteros antiguos, de mucho valor sentimental ya que habían sido donados por los vecinos a los largo del tiempo. 

Sandra, la directora del jardín maternal, relató con pesar la situación con la que se encontraron al intentar abrir las puertas para recibir a los niños. “Evidentemente estuvieron juntando barro y se dedicaron a hacer arte urbano con las manos y a tirar y a romper. Nos rompieron dos maceteros de muchos años de vecinos que los donaron para la vecinal, que ya no están, no van a estar más”, lamentó. “Es triste”, resumió.

La directora explicó que el ataque ocurrió durante la noche y apuntó a jóvenes del barrio. “Aparentemente por los grupos de vecinos que nosotros tenemos, hasta las 11 de la noche hubo gente y estaba todo bien. O sea que quiere decir que después de la medianoche esos chicos vienen a la plaza”, detalló. Además, reflexionó sobre la situación social y el rol de los hogares: “Estamos luchando contra los chicos y también contra las familias que no educan. Los chicos tienen que haber ido sucios a las casas, los deben haber visto los papás”.

El jardín funciona como un espacio de contención fundamental para el barrio, sostenido principalmente por el esfuerzo de la comisión directiva y los docentes. En ese sentido, Sandra remarcó una de las principales necesidades de la zona: “¿Qué nos faltaría en el barrio? El jardín oficial, el jardín público. Para que muchas familias no tengan que traer a sus niños y pagar una cuota mensual que tiene un valor determinado, pero que hay muchas familias a las que no les alcanza”.

Por su parte, un vecino y padre de uno de los alumnos expresó su frustración ante el daño a un espacio que cuesta tanto mantener. “Tristeza, porque uno ve a una persona que le dedica todo todos los días a mis hijos, a los hijos de todos los papás, con mucho esfuerzo, mucha dedicación, entonces verla a ella, o encontrarte con esto, es una vergüenza”, dijo. El hombre también hizo hincapié en el impacto económico que estos actos representan. “El gasto que implica para la institución, poner personal, pintar otra vez, hace un mes más o menos, la anterior lluvia ocurrió lo mismo”, recordó.

Para intentar identificar a los responsables, la atención está puesta en los registros fílmicos del barrio. Sin embargo, la institución enfrenta problemas técnicos que dificultan la tarea. “En nuestra vecinal hay cámaras, pero no funcionan porque no llega el servicio de internet. Y en la esquina de Esteban de Luca y Callao están las cámaras que puso el Ministerio de Seguridad, que estamos averiguando si funcionan”, indicó la directora, a la espera de una respuesta oficial para dar con los responsables de este nuevo ataque.