En medio del fuerte crecimiento de las compras puerta a puerta a través de plataformas como Shein y Temu, el sector de la indumentaria finalizó 2025 con un nuevo retroceso en las ventas y un escenario que preocupa, según reveló una encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) correspondiente al sexto bimestre del año, que se publicó en las últimas horas.
Durante noviembre y diciembre, las ventas registraron una caída interanual del 9,4%, consolidando casi dos años consecutivos de desempeño negativo. Siete de cada diez empresas reportaron bajas en sus niveles de facturación, lo que confirma que la contracción se mantiene como la norma del mercado. Si bien el descenso fue menor al registrado en el bimestre anterior (-13,3%), el resultado sigue reflejando una debilidad estructural del consumo, según consigna el relevamiento.
La caída de la demanda continúa siendo el principal problema del sector, aunque su mención se redujo 10 puntos porcentuales respecto del bimestre previo. En paralelo, el incremento de los costos ganó relevancia y se posicionó como la segunda mayor preocupación empresarial, con una suba de 10 puntos porcentuales en las respuestas. A esto se suman los elevados costos financieros, que siguen afectando la operatoria cotidiana de las empresas.
Uno de los aspectos más críticos sigue siendo la limitada capacidad de trasladar los aumentos de costos a los precios finales. El 60% de las empresas absorbió completamente los incrementos salariales sin trasladarlos a precios, mientras que solo un 2% logró hacerlo en su totalidad, lo que evidencia la fragilidad del consumo y la presión sobre los márgenes de rentabilidad.
En materia de inventarios, se registró una leve mejora. La proporción de empresas que considera tener stocks excesivos se redujo en seis puntos porcentuales, al tiempo que creció la percepción de inventarios equilibrados. No obstante, el nivel de sobrestock continúa siendo elevado, lo que refleja dificultades persistentes en la previsión de ventas.
La cadena de pagos mostró un alivio moderado, aunque sigue bajo tensión. El 40% de las empresas informó no tener atrasos significativos, mientras que el resto continúa experimentando demoras ocasionales o frecuentes, lo que confirma que el sistema aún opera bajo estrés.
En el plano laboral, las empresas reorientaron las estrategias de ajuste. Los despidos se redujeron a la mitad respecto del bimestre anterior, pero aumentaron otras medidas de contención de costos. La no reposición de renuncias alcanzó el 26%, el valor más alto del año, y se incrementaron los recortes de horas extras y los adelantos de vacaciones.
Las ventas navideñas también reflejaron un desempeño dispar. En términos interanuales, las unidades vendidas cayeron un 1,3% respecto a las fiestas de 2024. Los rubros más afectados fueron bebés y niños (-13%), lencería y corsetería (-6%) e indumentaria femenina (-3%). Aun así, el 53% de las empresas indicó haber vendido más unidades que en la Navidad anterior, lo que sugiere una mejora parcial frente a un contexto general adverso.