Un presunto meteorito impactó el techo de una vivienda en las afueras de Houston, Texas, en un episodio que sorprendió a residentes locales y fue confirmado parcialmente por la Nasa tras múltiples reportes de un fenómeno luminoso en el cielo acompañado de fuertes estruendos. El hecho ocurrió en el área de Spring, al norte de Houston, donde la residente Sherrie James relató que el incidente fue descubierto inicialmente por su nieto. 

De acuerdo al testimoio de James, su nieto "fue a revisar y dijo que había un agujero en el techo… luego vi la roca y pensé: ‘Eso parece un meteorito’”, contó a un medio local publicó el medio estadounidense New York Post. Según explicó la mujer, en un primer momento la familia no comprendía qué había sucedido y decidió contactar al departamento de bomberos.

Las autoridades locales evaluaron inicialmente la posibilidad de que el objeto hubiera caído desde una aeronave. Sin embargo, poco después confirmaron que ya se habían registrado reportes de un meteorito que había atravesado el cielo del norte de Houston y se había fragmentado en varios pedazos antes de tocar tierra.

Horas más tarde, la Nasa respaldó esta versión al informar que testigos en Texas observaron una brillante bola de fuego. De acuerdo con los datos preliminares, el meteorito se volvió visible a unos 79 kilómetros de altura sobre la zona de Stagecoach, al noroeste de Houston, desplazándose hacia el sureste a una velocidad cercana a los 56.000 kilómetros por hora. El organismo espacial detalló además que el objeto -de aproximadamente una tonelada de peso y unos 90 centímetros de diámetro- comenzó a desintegrarse a unos 47 kilómetros de altura, generando una onda de presión que produjo fuertes explosiones sónicas. Estos estallidos fueron percibidos por numerosos residentes como ruidos similares a truenos, a pesar de que el cielo se encontraba despejado.

Aunque no se reportaron heridos, el incidente generó preocupación entre los residentes y activó protocolos de verificación por parte de las autoridades locales. Expertos señalan que, si bien la mayoría de los meteoritos se desintegran antes de llegar al suelo, algunos fragmentos pueden sobrevivir al paso por la atmósfera y causar daños menores al impactar.