Una deslumbrante bola de fuego atravesó el cielo del medio oeste de Estados Unidos la noche del 14 de junio y dejó boquiabiertos a cientos de testigos. El objeto recorrió unos 480 kilómetros en cuestión de segundos antes de desintegrarse de forma espectacular sobre el estado de Missouri.
Según informó la NAasa, el fenómeno apareció a las 23:26 del este de Estados Unidos —00:26 del domingo en Argentina— sobre Tupelo, Mississippi. Desde ahí cruzó la atmósfera a una velocidad de 90.123 km/h y desapareció sobre el Bosque Nacional Mark Twain.
Pese a su tamaño minúsculo de apenas 8 centímetros de diámetro y 453 gramos de peso, el meteorito alcanzó un brillo 16 veces mayor que el de Venus al entrar en la atmósfera terrestre.
Más de 500 personas reportaron el avistamiento a la Sociedad Americana de Meteoros y varias subieron videos a redes. La red de cámaras panorámicas de la Nasa también lo captó desde tres ubicaciones distintas.
Los especialistas creen que se trataba de un pequeño fragmento de asteroide que iba demasiado rápido para sobrevivir al ingreso: se desintegró por completo y no dejó meteoritos en el suelo.