En contacto con el móvil de Radio 2, Susana Maximino, una de las damnificadas por el boom del pico y la pala y referente de este movimiento que ya reúne a unos 700 propietarios que se vieron perjudicados por una obra de construcción cercana o lindera, manifestó: “Vinimos para ver si podíamos encontrarlo porque nunca nos recibió”, lanzó.
“Hace de febrero que pedimos ser atendidos en una audiencia pero no se da por aludido. Anda muy ocupado y está bien que así sea pero debe atender también nuestro problema que es de la ciudad”, apuntó Maximino y advirtió que seguirán intentando alcanzar su reclamo.
La organización nació hace un año y está conformada por personas que padecen o han padecido inconvenientes a raíz de la instalación de obras de construcción cercanas a su viviendas. Muchos han debido soportar roturas y perforaciones en sus propias casas, otras sufren ruidos estridentes a cualquier hora del día o padecen cortes de calles y caídas de materiales sobre sus techos. Los damnificados exigen el cumplimiento de las normas que regulan la construcción en Rosario.